Quantum: la ruleta rusa de las inversiones

El auge y el posterior desplome de las empresas de computación cuántica han dejado una estela de pérdidas, pero un nuevo giro podría ofrecer oportunidades para inversores audaces. La inversión en esta tecnología, que promete revolucionar desde la inteligencia artificial hasta la logística, ha experimentado una volatilidad extrema.

D-wave vs. rigetti: ¿cuál es el juego real?

D-wave vs. rigetti: ¿cuál es el juego real?

El sector, que en 2025 despertó un gran interés en Wall Street, sufrió un ‘gran giro’ en 2026, alejándose de las tecnológicas con valoraciones infladas. Esto ha generado un resquicio para empresas como D-Wave Quantum (QBTS) y Rigetti Computing (RGTI), que han visto caer sus acciones.

Rigetti, con una caída del 47% este año hasta finales de marzo, y un descenso del 40% en el mismo periodo, opera con una tecnología de puerta que ofrece un control preciso sobre las máquinas cuánticas. Su ventaja competitiva reside en un ‘stack tecnológico vertical’ que permite una ejecución completa del proceso de construcción, desde el diseño hasta la fabricación con su Fab-1. Sin embargo, esta integración no se ha traducido en ingresos significativos: apenas 7,1 millones de dólares en 2025, con una pérdida operativa de 84,7 millones, impulsada por un aumento del 23% en los gastos de investigación.

En contraste, D-Wave ha reforzado su posición con la adquisición de Quantum Circuits, especializada en la misma tecnología de puerta, complementando su enfoque en los ordenadores cuánticos de ‘annealing’, ideales para la optimización de problemas como los que se encuentran en la logística y el aprendizaje automático. La adquisición le permite cubrir un vacío en su oferta. El cierre de 2025 registró una facturación de 24,6 millones de dólares, un crecimiento interanual del 179%, y un aumento de los pedidos de clientes de más de 30 millones de dólares, superando con creces los 13,4 millones de dólares del cuarto trimestre. Pero, como Rigetti, D-Wave no es rentable: una pérdida operativa de 100,4 millones de dólares en 2025. Su balance, sin embargo, muestra una sólida posición financiera, con 884,5 millones de dólares en efectivo y valores a finales de 2025.

La decisión entre D-Wave y Rigetti no es sencilla. D-Wave parece la opción más sólida, gracias a sus mayores ingresos, su sólida posición de efectivo y sus crecientes pedidos de clientes. Además, su valoración, medida por el ratio precio-ventas (P/S), es significativamente inferior a la de Rigetti, lo que la convierte en una inversión más atractiva. Pero, como siempre ocurre con las tecnologías emergentes, el riesgo es elevado.

En definitiva, invertir en computación cuántica exige una perspectiva a largo plazo y una tolerancia al riesgo considerable. La carrera por dominar esta tecnología está lejos de haber terminado, y los inversores que se atrevan a apostar por los ganadores podrían obtener importantes recompensas.