Coreweave: el doble de ingresos, pero una apuesta arriesgada

La empresa de infraestructura en la nube CoreWeave ha experimentado un crecimiento exponencial, duplicando sus ingresos trimestralmente durante el último año y alcanzando los 5.100 millones de dólares. Los analistas pronostican un nuevo salto, a más de 12.000 millones, impulsado por contratos a largo plazo con gigantes como Microsoft, OpenAI y Meta.

Un modelo de negocio con fisuras

Pero detrás de este despliegue fulgurante se esconde una debilidad que me impide considerar a CoreWeave la inversión estrella del sector de la IA. La dependencia del arrendamiento de capacidad de centros de datos, en lugar de la construcción y operación de sus propias instalaciones, representa un riesgo significativo.

El recuerdo de un retraso en la construcción, vinculado a un contratista externo, ilustra perfectamente esta vulnerabilidad. Aunque el problema se ha resuelto, expone una verdad crucial: la expansión de su capacidad no está totalmente bajo su control. CoreWeave ha capitalizado el arrendamiento para acelerar su expansión, evitando grandes inversiones iniciales. Sin embargo, las empresas que poseen y operan sus propios centros de datos, como IREN y TeraWulf, se benefician de un control total y de una mayor predictibilidad, lo que se traduce en un mejor desempeño bursátil – más del 600% y 700% respectivamente en el último año.

Verticalización: la clave del éxito a largo plazo

Verticalización: la clave del éxito a largo plazo

La verticalización, con el control de la tierra y la energía que alimenta sus infraestructuras, ofrece ventajas tangibles: plazos de construcción más cortos, mayor eficiencia de costes y una trayectoria más predecible para añadir nueva capacidad. IREN y TeraWulf lo están demostrando con creces. Es una estrategia que, a largo plazo, probablemente se erige como la más sólida. CoreWeave, por el momento, se enfrenta a una inversión en riesgo que podría frenar su aceleración.

Con una capitalización de mercado de 58.000 millones de dólares y una volatilidad de 47.77% en sus márgenes, la empresa se encuentra en una encrucijada. El crecimiento es innegable, pero la falta de control sobre su infraestructura podría convertirse en una espada de doble filo.