Ai: la ola de desempleo silenciosa y el nuevo juego de las corporaciones

La transformación impulsada por la inteligencia artificial no solo promete productividad, sino un desplazamiento laboral masivo que amenaza con desestabilizar la economía. Las ganancias corporativas se dispararán, pero millones de trabajadores se enfrentarán a la deriva en el mercado laboral, o a la precaria inactividad.

El dilema del capital vs. el trabajo

La industria, consciente de la magnitud del problema, busca soluciones. OpenAI, liderada por Sam Altman, propone una reestructuración radical: una nueva agenda industrial, una fiscalidad orientada al capital y un acceso ampliado a la sanidad y las pensiones. Sin embargo, implementar estas medidas se antoja una tarea hercúlea en un contexto político convulsionado.

La mera idea de redefinir la red de seguridad social y focalizar los recursos en la riqueza y las ganancias corporativas choca frontalmente con la realidad política actual. La clave, por ahora, reside en la percepción que las empresas, los inversores y la ciudadanía tienen de la inevitabilidad de esta transición.

Dimon y el plan de rescate corporativo

Dimon y el plan de rescate corporativo

Jamie Dimon, CEO de JPMorgan, ha adelantado su propia iniciativa: incentivar la formación, el apoyo económico, la jubilación anticipada y la reubicación de aquellos afectados por la automatización. Doblar el Crédito Fiscal por Ingresos Laborables y utilizar la legislación tributaria para impulsar la movilidad social son sus propuestas. La pregunta es si estas medidas serán suficientes para amortiguar el impacto.

La realidad es que la mera existencia de ingresos sin una fuente de reemplazo se traduce en una amenaza para el gasto del consumidor y, por ende, para la propia economía. Pero las consecuencias van más allá de la mera fluctuación del consumo: las disrupciones del mercado laboral y las consecuencias macroeconómicas son solo una parte de la compleja ecuación social y política que se avecina.

La guerra silenciosa por el futuro del trabajo

La guerra silenciosa por el futuro del trabajo

Más allá de los discursos corporativos, los votantes están comenzando a visibilizar la amenaza de la IA, no en términos de data centers y costes de construcción, sino en la pérdida de empleos. Las localidades están bloqueando la instalación de centros de datos, y la legislación en más de diez estados se plantea vetos.

OpenAI y sus competidores se ven obligados a defender la “inevitabilidad” de esta transformación, una tarea que, según reconocen, es crucial para convencer a las familias y a los gobiernos de la necesidad de adaptar las políticas fiscales. Pero, como bien señala Hamza Shaban, la batalla por el futuro del trabajo ya está en marcha, aunque no sea en las urnas.

La realidad es que, aunque las pérdidas de empleo puedan parecer contenidas en el momento, la preparación para este inevitable cambio debe haber comenzado con antelación. La inversión en capacitación, la adaptación de las políticas y la comprensión de las implicaciones sociales son esenciales, pero la urgencia de la situación exige una acción decidida y, sobre todo, un cambio de paradigma en la forma de entender el valor del trabajo en la economía.