El tesoro recorta drásticamente la vigilancia financiera tras la crisis de 2008
El Departamento del Tesoro, bajo la dirección del Secretario Scott Bessent, está a punto de reducir a la mitad el tamaño de la Oficina de Investigación Financiera, un organismo clave creado para monitorizar los riesgos sistémicos después de la devastadora crisis de 2008. La medida, que enfrenta una feroz oposición demócrata, podría debilitar significativamente la capacidad del sistema para anticipar y gestionar futuras turbulencias.
Recortes sin precedentes y preocupaciones en wall street
Según un informe de Politico, la administración Trump planea eliminar hasta el 63% del personal de la oficina, reduciéndola de casi 200 empleados en 2025 a apenas 70. Esta reestructuración, que incluye un recorte de 25 millones de dólares en el presupuesto operativo, se materializará a partir del 15 de mayo, desencadenando una ola de despidos.
La decisión coincide con un creciente nerviosismo en Wall Street, especialmente en los mercados de crédito privado, donde varios fondos han implementado medidas para restringir los retiros de inversores. La senadora Elizabeth Warren ha lanzado una crítica contundente, acusando al gobierno de “gutar” la oficina encargada de evaluar los riesgos financieros, en un claro guiño a los intereses de la industria financiera.

Caída en los mercados: una señal de alarma
Mientras tanto, los mercados estadounidenses presentan un panorama sombrío. El S&P 500 ha descendido un 4.02% y el Nasdaq Composite un 5.84% desde principios de 2026. El Dow Jones también ha sufrido una caída del 3.88% YTD. A pesar de un ligero repunte en las sesiones del jueves – el SPDR S&P 500 ETF Trust cerró con un aumento del 0.09% y el Invesco QQQ Trust ETF del 0.11% – la situación general sigue siendo motivo de preocupación.
Pero la verdadera inquietud reside en la erosión de la capacidad de respuesta ante crisis. La Oficina de Investigación Financiera, financiada con aportes de las grandes instituciones financieras, se creó bajo el Dodd-Frank Act para recolectar datos y detectar riesgos ocultos en los rincones más oscuros del sistema financiero. La crítica republicana, que ya ha cuestionado su necesidad y costo, se intensifica con esta nueva medida.
El Tesoro, por su parte, defiende la reestructuración, argumentando que la oficina contará con “personal adecuado” para apoyar al Consejo de Supervisión de la Estabilidad Financiera y sus miembros. La realidad, sin embargo, es que esta reducción drástica podría tener consecuencias devastadoras, especialmente si no se acompaña de una mayor vigilancia y análisis de los riesgos emergentes.