Wti supera a brent: ¿qué significa este giro inesperado en el petróleo?
El mercado del petróleo ha protagonizado un vuelco sorprendente. Por primera vez en más de una década, el crudo estadounidense West Texas Intermediate (WTI) está cotizando a una prima sobre el Brent, el referente global. Un cambio que, lejos de ser una anomalía, revela tensiones geopolíticas y dinámicas de oferta y demanda que están reconfigurando el panorama energético mundial.

El fin de una relación de dos décadas
Durante casi veinte años, la relación entre WTI y Brent ha sido constante: el WTI, al ser un crudo de producción interna, con acceso limitado a los mercados internacionales, siempre ha cotizado con un descuento frente al Brent, un crudo de fácil transporte y con acceso a cualquier puerto del mundo. Esta diferencia, que oscilaba entre 2 y 5 dólares por barril, reflejaba la flexibilidad logística y el alcance global del Brent. Pero esa estabilidad se ha roto abruptamente.
El detonante inicial fue el conflicto entre Israel y Hezbolá a finales de febrero, que disparó las tensiones en Oriente Medio y puso en riesgo el paso estratégico del Estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del petróleo mundial. El Brent reaccionó de inmediato, absorbiendo el shock geopolítico. El cierre temporal del Estrecho provocó un colapso del 90-95% en el tráfico de petroleros, generando una escasez de suministro que elevó los precios a niveles no vistos desde 2012. La brecha entre Brent y WTI se amplió hasta los 15 dólares por barril.
Pero la historia no terminó ahí. Los temores de una posible prohibición de las exportaciones de petróleo estadounidense, impulsada por la suspensión temporal de la Ley Jones por parte de la administración Trump, añadió una capa adicional de incertidumbre. Esta medida, interpretada como un intento de proteger la industria refinadora nacional, podría haber dejado varados millones de barriles de petróleo ligero estadounidense, incapaz de ser procesado eficientemente por las refinerías nacionales, optimizadas para crudos más pesados y sulfurosos.
Ahora, con la disipación de esos temores, el panorama ha cambiado. Johannes Rauball, analista senior de Kpler, señala cuatro factores clave que impulsan la actual primacía del WTI: el fin de los miedos a una prohibición de exportaciones, el reinicio de las refinerías tras el mantenimiento de primavera, la escasez de crudos ligeros del Medio Oriente tras el cierre del Estrecho de Ormuz y una creciente demanda asiática.
La escasez de Murban, un crudo ligero y dulce de Abu Dhabi, crucial para muchas refinerías europeas y asiáticas, ha obligado a estas a recurrir al WTI como sustituto. La demanda asiática, que se espera que se acelere en abril, con China liderando la ola, está contribuyendo aún más a este cambio de tendencia. Las exportaciones estadounidenses a Asia podrían alcanzar los 1,7 millones de barriles por día, con China absorbiendo una parte significativa de ese volumen, que luego se redistribuirá a otros mercados asiáticos.
La cifra habla por sí sola: WTI se ha convertido en el “barril de balance” mundial, el crudo al que recurren los mercados para cubrir sus necesidades en un contexto de incertidumbre geopolítica y disrupciones en el suministro.