Usa rare earth se engorda con la minería brasileña: ¿una nueva era para el suministro?
USA Rare Earth ha dado un golpe de autoridad con la adquisición de Serre Verde Group, un movimiento que no solo expande sus capacidades de extracción de tierras raras, sino que también redefine la estrategia estadounidense para asegurar su independencia en un mercado global cada vez más volátil.

El pulso de la demanda: china y la necesidad de alternativas
La dependencia histórica de Estados Unidos del procesamiento de tierras raras por parte de China –que controla un asombroso 90% de la industria– ha expuesto una vulnerabilidad crítica. Las tensiones comerciales y las políticas de control de exportaciones de Beijing han puesto en jaque la cadena de suministro de materiales esenciales para la transición energética y la industria tecnológica. Esta adquisición, por tanto, responde directamente a esa necesidad de diversificación.
La operación, que involucra 2.800 millones de dólares y la emisión de 127 millones de acciones, se centra en la mina Pela Ema en Brasil, una fuente de los cuatro elementos raros críticos –Neodimio, Praseodimio, Terbio y Disprosio– que impulsan los imanes permanentes, componentes vitales para vehículos eléctricos, turbinas eólicas y electrónica avanzada.
La clave: Control verticalLo que distingue a USA Rare Earth es su ambición de construir una operación integrada, desde la extracción hasta la fabricación de imanes. La integración con Less Common Metals, su subsidiaria de producción de aleaciones de tierras raras de alta pureza en Oklahoma, permite un control total sobre la cadena de suministro. La compañía proyecta alcanzar un EBITDA de 1.800 millones de dólares para 2030, con una contribución de 550 a 650 millones anuales proveniente de Serra Verde para 2027.
La inminente finalización de la mina Round Top en Texas, prevista para 2028, acelera aún más este despliegue. La compañía, liderada por Barbara Humpton, se posiciona como un actor clave en la revitalización de la industria de las tierras raras en suelo estadounidense. El riesgo de ejecución, sin embargo, reside en la integración de los nuevos activos y la escala de la planta de magnetos en Oklahoma. No obstante, la inversión, bajo la premisa de un mercado en crecimiento y una estrategia de seguridad nacional, se presenta como una apuesta audaz.
En definitiva, la adquisición de Serre Verde Group no es solo una expansión geográfica; es una declaración de intenciones: Estados Unidos no renunciará a su capacidad para producir los materiales esenciales del futuro. Una apuesta que, si tiene éxito, podría cambiar el equilibrio de poder en el mercado global de tierras raras.