Tollas en el estrecho de hormuz: el precio del petróleo se dispara y el comercio marítimo se estanca
El Estrecho de Hormuz, arteria vital para el suministro mundial de petróleo, se ha convertido en un campo de batalla económico tras la imposición de nuevas tarifas por parte de Irán. La situación, exacerbada por el reciente cese al fuego entre Estados Unidos e Irán, amenaza con elevar el precio del crudo hasta un dólar por barril y paraliza el tráfico de contenedores.
Un estrecho con precio: la nueva realidad en el golfo pérsico
Según Destine Ozuygur, analista senior de Xeneta, las transiciones comerciales se están llevando a cabo dentro de 'guardarrailes selectivos' operados por Irán, lo que implica un control férreo y una ralentización del flujo. La amenaza de sanciones y la imposibilidad de navegar sin pagar una tarifa han generado un coste considerable: operadores de buques tanque han tenido que pagar hasta dos millones de dólares por cada buque para asegurar el paso, un precio que se traduce en un aumento de un dólar por barril para los compradores.
El reciente acuerdo de cese al fuego entre Washington y Teherán, aunque temporal, no ha logrado desatascar la situación. El precio del Brent se disparó hasta los 110 dólares el lunes, solo para caer a cerca de 90 tras la firma del acuerdo, un claro reflejo de la volatilidad del mercado.
La Federal Maritime Commission ha rechazado repetidamente las solicitudes de exención de los transportistas para aplicar cargos por demora, evidenciando la magnitud de la congestión. Pero la historia no termina ahí. Si bien los barcos petroleros se ven limitados por la producción, el sector de transporte de contenedores se está adaptando. Líneas de contenedores han implementado nuevas conexiones a Jeddah y King Abdullah puertos en Arabia Saudita, y a Mersin en Turquía, aumentando la capacidad hacia Jeddah en un 19% desde marzo.

Adaptación forzada: nuevas rutas, costes más elevados
Aunque se esperan posibles retornos a las rutas tradicionales, las líneas de contenedores ya han comprometido futuras programaciones a rutas alternativas, con reservas de dos semanas y más. La utilización de intermodalidad – combinando transporte terrestre con marítimo – incrementa los costes debido a la menor velocidad y capacidad de los camiones y trenes. Las consecuencias de esta congestión se extienden a puertos clave como Nhava Sheva y Mundra en la India, afectando al tráfico procedente de Estados Unidos.
La volatilidad de los precios del combustible presiona a toda la cadena de suministro, mientras que las navieras, a pesar de ello, ven mejorar sus márgenes. La incertidumbre persiste: las reservas realizadas hoy para el Golfo Pérsico siguen conllevando el riesgo de un nuevo cierre en dos semanas. Y la reciente negativa de Rusia y China a respaldar una resolución de la ONU para reabrir el paso, convierte esta tarifa en la nueva normalidad. En definitiva, el futuro del comercio marítimo en la región es, por el momento, incierto y caro.
