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Tensión en el estrecho: ¿guerra o recesión global?

La amenaza de un conflicto en el Estrecho de Ormuz ha llevado los precios del petróleo a su punto más alto en meses, desatando una ola de incertidumbre que podría hundir a la economía mundial en recesión. La advertencia del presidente Trump, con su alarmante declaración sobre la posibilidad de una acción militar “esta misma noche”, ha añadido combustible a la tensión, mientras Irán parece decidido a no ceder ante las exigencias estadounidenses.

La cuenta atrás de trump y la resistencia iraní

El ultimátum de Donald Trump para que Irán abra el Estrecho de Ormuz expira este martes, pero las señales apuntan a que Teherán no está dispuesto a dar marcha atrás. A pesar de que Irán ha flexibilizado ligeramente el control del estrecho, permitiendo el paso de más barcos e incluso facilitando el tránsito de petroleros iraquíes, la demanda de un fin permanente a la guerra y el levantamiento de sanciones sigue siendo innegociable. La cifra habla por sí sola: Irán busca fondos para la reconstrucción de su infraestructura dañada, una exigencia que Washington parece reacio a satisfacer.

Pero hay un detalle que complica aún más la situación. La posibilidad de que Estados Unidos recurra a la fuerza, como insinuó Trump con su comentario sobre la capacidad de “eliminar al país entero en una sola noche”, ha provocado una reacción inmediata en los mercados. Los precios del petróleo se dispararon, alcanzando un máximo de 115.48 dólares el barril durante la sesión del lunes, aunque posteriormente se estabilizaron en 112.55 dólares.

El riesgo de una espiral económica descontrolada

El riesgo de una espiral económica descontrolada

Lo que nadie cuenta es la fragilidad de la situación. Un cierre prolongado del Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes del mundo, podría provocar una caída drástica en el suministro de petróleo, con consecuencias devastadoras para la economía global. Analistas de BCA Research advierten de que, de persistir el bloqueo, las reservas estratégicas se agotarían en la tercera semana de abril, desencadenando una escasez generalizada que afectaría incluso a economías como Eslovenia, Australia y Bangladesh.

La proyección más pesimista, contemplada por BCA, es un aumento de los precios del petróleo hasta los 200 dólares el barril, un escenario que, según sus cálculos,