Supermicro: ¿colapso inminente tras el escándalo de espionaje tecnológico?
La relación simbiótica entre Nvidia y Supermicro, pilar fundamental del auge de la inteligencia artificial, se tambalea tras una acusación de espionaje industrial que ha sacudido Silicon Valley. Lo que parecía una alianza inquebrantable, forjada en los inicios de ambas compañías, ahora enfrenta una crisis de credibilidad que podría tener consecuencias devastadoras para Supermicro.
La broma que se convirtió en pesadilla
Hace apenas un año, los directivos de Nvidia y Supermicro compartían risas y conversaciones en taiwanés mientras admiraban los servidores que impulsan la nueva era de la IA. Jensen Huang, CEO de Nvidia, bromeaba sobre la familiaridad entre ambos, un reflejo de una colaboración que parecía destinada a durar. Pero la alegría se ha desvanecido tras la detención de Yih-Shyan “Wally” Liaw, cofundador de Supermicro, acusado de orquestar un plan para contrabandear 2.500 millones de dólares en servidores equipados con tecnología Nvidia a China.
La acusación ha generado una ola de incertidumbre, especialmente porque Supermicro depende en gran medida de Nvidia para su negocio. El 71% de los ingresos de la compañía provienen de productos basados en las GPUs de Nvidia, los potentes chips que impulsan el entrenamiento y la ejecución de modelos de IA. Supermicro no tiene un contrato de suministro a largo plazo con Nvidia, lo que la deja vulnerable ante una posible ruptura en la relación.

¿Víctima o cómplice? la defensa de supermicro
Charles Liang, CEO de Supermicro, ha defendido a su empresa, alegando que ha sido víctima de un elaborado esquema perpetrado por Liaw y otros empleados. En una carta a los inversores, Liang enfatizó que las acciones de estos individuos habían traicionado la misión y la responsabilidad de la empresa con respecto a la seguridad nacional. “Supermicro ha sido víctima de elaborados esquemas orquestados por estos individuos, que engañaron tanto a las autoridades federales como a nuestro equipo de cumplimiento interno”, declaró Liang en una carta a los inversores, destacando la gravedad de la situación.
Sin embargo, no todos están convencidos. Analistas de Bernstein han calificado la situación como una “seria cuestión de credibilidad” para Supermicro, y algunos, como Mehdi Hosseini de Susquehanna, han llegado a exigir la salida de Liang y el relevo de toda la junta directiva. La presión sobre el CEO, que lleva 32 años al frente de la compañía, es evidente.
Un pasado turbio y una dependencia crítica
La actual crisis no es el primer escándalo que enfrenta Supermicro. En el pasado, la empresa ya se declaró culpable de exportar ilegalmente equipos informáticos a Irán, pagando fuertes multas a las autoridades. Además, en 2020, la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) acusó a Supermicro de violaciones contables, lo que llevó a la renuncia de su ex CFO y a una reclamación de compensación a Liang, aunque éste no fue acusado. La reincorporación de Liaw a la empresa en 2021, 2022 y 2023, tras su renuncia por las acusaciones contables, ha levantado aún más sospechas.
Lo que complica aún más el panorama es la intrincada red de empresas relacionadas con Supermicro y sus directivos. Dos hermanos de Liang controlan Ablecom y Compuware, empresas que proporcionan componentes clave para los servidores de Supermicro, representando una parte significativa de sus ingresos. Esta interconexión, según algunos expertos, podría haber creado un ambiente propicio para la falta de supervisión y el incumplimiento normativo.
¿Nvidia se alejará? el factor determinante
La respuesta a si Nvidia mantendrá su relación con Supermicro determinará el futuro de la empresa. Si bien Nvidia no ha comentado públicamente sobre la situación, ha enfatizado su compromiso con el cumplimiento normativo y ha señalado que ha tomado medidas contra quienes intentan evadir las leyes de exportación. La dependencia de Supermicro de Nvidia es absoluta; sin acceso a sus chips, su atractivo para los clientes se vería drásticamente reducido.
A pesar de la crisis, Supermicro ha diversificado sus relaciones con otros proveedores como AMD, Broadcom e Intel, aunque estas relaciones son mucho menos relevantes para sus resultados. Supermicro estima que Nvidia ha generado entre 12.000 y 13.000 millones de dólares de sus ingresos el año pasado, lo que subraya la importancia crítica de esta asociación. El tiempo dirá si la confianza se ha roto irreparablemente.
La caída en bolsa de Supermicro ha sido brusca, un reflejo de la incertidumbre que rodea a la empresa. Mientras tanto, los inversores observan atentamente cualquier señal de cambio en la relación con Nvidia, conscientes de que el futuro de Supermicro pende de un hilo.
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