Sube el empleo en ee.uu., pero la sombra de la guerra en oriente medio acecha
El mercado laboral estadounidense ha sorprendido al alza, sumando 178.000 empleos en marzo, una cifra que supera ampliamente las expectativas. Un dato que, sin embargo, se produce en un contexto geopolítico turbulento, con el conflicto entre Israel y Irán añadiendo incertidumbre a una economía que ya mostraba signos de debilidad.
La resiliencia del empleo frente a la tormenta
El Departamento de Trabajo reveló que la tasa de desempleo se situó en un 4,3%, también por debajo de lo esperado. Los economistas encuestados por Bloomberg preveían un modesto aumento de 65.000 empleos, un pronóstico que se ha quedado a la altura de los acontecimientos. Lo que es más significativo, las revisiones de datos del mes anterior revelaron una pérdida de empleos mucho mayor de lo inicialmente reportado: de 92.000 a una cifra revisada de 133.000. La cifra de marzo, por tanto, constituye un respiro, aunque no exento de matices.
Lo que nadie cuenta es la complejidad que subyace a esta aparente fortaleza. La reciente escalada en Oriente Medio genera temores sobre el impacto en los precios del petróleo y las cadenas de suministro. La Reserva Federal, que se encontraba en una posición delicada antes de este nuevo choque externo, se verá ahora aún más presionada a mantener una política monetaria restrictiva, a pesar de las señales de un crecimiento económico más lento.

Un sector clave impulsa el crecimiento: la sanidad
Healthcare se erige como el principal motor del crecimiento en marzo, compensando en gran medida el impacto negativo de una huelga de trabajadores sanitarios en febrero. La adición de 76.000 empleos en este sector es un factor clave para entender el resultado global. También se observaron aumentos en la construcción, el transporte y el almacenamiento, pero el peso de la sanidad es innegable.
Pero hay un detalle que preocupa: el porcentaje de desempleados que llevan 27 semanas o más sin empleo ha aumentado ligeramente, hasta el 25,4%. Esto indica la dificultad que enfrentan las personas que han estado fuera del mercado laboral durante un período prolongado, incluso con las bajas tasas de despidos que se registran actualmente. La cifra habla por sí sola: la reincorporación al mercado laboral para estos individuos se presenta como un desafío considerable.
La cifra de trabajadores “marginalmente vinculados” -aquellos que desean trabajar pero no han buscado empleo recientemente- también ha aumentado significativamente, en 325.000 personas, al igual que los trabajadores “desalentados”, que creen que no hay empleos disponibles para ellos, con un aumento de 144.000. Estos datos sugieren que la imagen del empleo, aunque positiva en términos de creación de puestos, puede ocultar una realidad más compleja, con una parte de la población alejada del mercado laboral.
Ger Doyle, presidente regional de North America en Manpower Group, ha señalado que el informe de marzo “ofrece una señal temprana de que los empleadores podrían estar avanzando con sus planes de contratación de forma más decidida”. Sin embargo, Atsi Sheth, director de calificación crediticia en Moody’s Ratings, advierte que la perspectiva para 2026 sigue siendo de un mercado laboral más débil, aunque no lo suficientemente deteriorado como para desencadenar una recesión. El seguimiento de los sectores más afectados por el conflicto en Oriente Medio y los avances en inteligencia artificial será crucial para evaluar la evolución futura del empleo.
En definitiva, la fortaleza del mercado laboral estadounidense en marzo es un rayo de esperanza en un contexto económico incierto. Pero la guerra en Oriente Medio y la automatización, con sus consiguientes reestructuraciones, añaden una capa de complejidad que exige una vigilancia constante y una adaptación rápida.