Spacex: ¿un gigante que ahoga a las nuevas cotizadas?

El despegue de SpaceX, impulsado por Elon Musk, amenaza con eclipsar a otras empresas que sueñan con salir a bolsa en 2026. La operación, que podría alcanzar los 75.000 millones de dólares, plantea un desafío sin precedentes para el mercado estadounidense, donde la demanda de inversores podría concentrarse en la aventura espacial, dejando a otros contendientes en la sombra.

El 'efecto facebook' regresa a wall street

Matt Kennedy, de Renaissance Capital, nos recuerda que la historia se repite: “Una mega IPO como la de SpaceX puede consumir todo el oxígeno del mercado. Lo vimos con Facebook en 2012, y parece que estamos ante un escenario similar”. La lógica es sencilla: el ruido mediático y la atención de los inversores se centrarán inevitablemente en la empresa de Musk, dificultando que otras compañías capturen la misma visibilidad y recursos financieros.

Las empresas han esperado años a que las condiciones del mercado fueran favorables para salir a bolsa, y SpaceX, con su CEO carismático, su sector en auge y el respaldo de inversores poderosos, parecía el catalizador perfecto. Pero su escala, ahora, se presenta como una barrera, desviando capital y miradas de otras oportunidades.

Según datos de Renaissance Capital, solo se han realizado 35 IPOs este año, un 37,5% menos que el año anterior. Y la situación podría empeorar a medida que se acerca la fecha de la salida a bolsa de SpaceX.

Disrupciones económicas y el

Disrupciones económicas y el 'muskonomy'

El mercado de IPOs ya se enfrenta a vientos en contra: la guerra en Irán, el alza de los precios del petróleo, las preocupaciones sobre el crédito privado y el impacto de la inteligencia artificial en las empresas de software tradicionales. A estos desafíos se suma ahora la competencia directa con SpaceX, un rival de peso que domina los titulares.

Aunque los bancos de inversión probablemente aconsejen a sus clientes más importantes que eviten competir con SpaceX, las empresas más pequeñas podrían beneficiarse de un efecto “colateral”, aprovechando la euforia generalizada de los inversores. Michael Ashley Schulman, de Cerity Partners, lo explica así: