Spacex: ¿un cohete a la luna o una bomba de humo?
SpaceX, el gigante aeroespacial liderado por Elon Musk, ha presentado su solicitud para una Oferta Pública Inicial (OPI) que podría convertirse en la más grande de la historia. El objetivo: una valoración que, según rumores, podría superar los 2 billones de dólares y una cotización en junio. Pero, tras la euforia inicial, existen serias dudas sobre si esta apuesta es realmente tan brillante como parece.
El atractivo inicial: innovación y cifras impactantes
Es innegable que SpaceX ha logrado hazañas notables, como perfeccionar los sistemas de lanzamiento reutilizables. Starlink, su proyecto de internet satelital, ha generado más de 10.000 millones de dólares en ingresos el año pasado, llevando conectividad a regiones desatendidas. La empresa presume de un EBITDA de 8.000 millones y se espera que sus ingresos alcancen los 24.000 millones en 2026. Un historial que ha atraído a inversores de Silicon Valley como Alphabet, Sequoia Capital y Andreessen Horowitz.
Pero la cifra que realmente llama la atención es la valoración. Pagar más de 80 veces los ingresos futuros es un precio astronómico, incluso para una empresa con el potencial de SpaceX. Y es aquí donde las alarmas empiezan a sonar.

La sombra de xai y x: ¿lastre o futuro?
La reciente adquisición de xAI, y con ella de X (la plataforma que antes conocíamos como Twitter), complica considerablemente el panorama. SpaceX no solo está ofreciendo acciones de una empresa aeroespacial, sino que está vendiendo una canasta de negocios, algunos de ellos con un futuro incierto. Lo que nadie cuenta es el peso muerto que estas adquisiciones están generando.
X, bajo el control de Musk, ha visto caer sus ingresos de 4.400 millones en 2022 a unos 2.900 millones en 2025, aunque la caída se ha ralentizado recientemente. La plataforma se ahoga en una deuda de 44.000 millones dólares derivada de la adquisición inicial, con unos costes de intereses anuales de 1.200 millones de dólares. X está luchando por alcanzar el punto de equilibrio.
xAI, por su parte, es un enigma aún mayor. Con una facturación anualizada de 500 millones de dólares, la empresa está gastando 1.000 millones de dólares cada trimestre. Grok, su chatbot, está lejos de competir con las ofertas de OpenAI y Anthropic. La fuga de 11 cofundadores, junto con la admisión de Musk de que el proyecto
