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Spacex se prepara para desafiar a aramco: ¿la mayor ipo de la historia?

Elon Musk podría estar a punto de reescribir los libros de récord financieros. SpaceX, su gigante aeroespacial, ha presentado de forma confidencial el registro para su Oferta Pública Inicial (OPI) ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC), apuntando a una valoración que podría superar los 1,75 billones de dólares, una cifra que eclipsaría con creces la salida a bolsa de Saudi Aramco en 2019.

La carrera por el control de la órbita terrestre

La presentación confidencial permite a SpaceX recibir retroalimentación de la SEC y realizar ajustes antes de que el prospecto se haga público, un proceso estándar pero que en este caso adquiere una relevancia particular. La operación, que podría concretarse en junio, ha movilizado a las principales entidades financieras del planeta, con Bank of America, Goldman Sachs, JPMorgan Chase y Morgan Stanley liderando el proceso, acompañados de Citigroup. Incluso bancos internacionales como el Royal Bank of Canada, Mizuho Financial Group y Macquarie Group se involucran en la gestión de acciones desde sus respectivas ubicaciones.

Pero hay un detalle que preocupa a algunos analistas: SpaceX está considerando una estructura de acciones de doble clase que otorgaría a Musk y a otros insiders un control desproporcionado sobre las decisiones corporativas. Esto, inevitablemente, generará debates sobre la gobernanza de la empresa, especialmente considerando la influencia ya considerable de Musk en el mercado.

¿Apuesta segura o burbuja tecnológica?

¿Apuesta segura o burbuja tecnológica?

La reciente adquisición de xAI, la startup de inteligencia artificial de Musk, por alrededor de 250 mil millones de dólares, ya había impulsado la valoración de SpaceX a 1 billón de dólares en febrero. Pero, ¿es esta valoración justificada? Los fondos de inversión, como Baron Partners Fund (BPTRX) y Baron Focused Growth Fund (BFGIX), parecen creerlo, con posiciones significativas en SpaceX que representan una parte considerable de sus activos. Incluso el ARK Venture Fund (ARKVX) ha apostado fuertemente por la empresa, y el ERShares Private-Public Crossover ETF es el único ETF cotizado en bolsa estadounidense que mantiene directamente una participación en SpaceX.

La cifra habla por sí sola: Baron Partners Fund ha transformado su inversión inicial del 4% en SpaceX en una posición que ahora representa el 32% de sus activos netos. Es una señal de la confianza, quizás excesiva, en el potencial de lanzamiento y en la economía de Starlink, la constelación de satélites de internet de SpaceX. La pregunta ahora es si esta apuesta, con un riesgo considerable, dará sus frutos o si se tratará de otra burbuja tecnológica destinada a explotar.

Los inversores deberán sopesar cuidadosamente los riesgos y las oportunidades antes de sumarse a esta ambiciosa OPI, mientras Elon Musk se prepara para un nuevo capítulo en su imperio tecnológico.