Spacex: ¿oportunidad de oro o trampa multimillonaria?
SpaceX se prepara para su salida a bolsa, una operación que podría eclipsar a las anteriores y convertir a elon musk en aún más multimillonario. Pero, tras el brillo inicial y la promesa de revolucionar el transporte espacial, se esconde una cuestión fundamental: ¿vale realmente la pena arriesgarse?

Un imperio en expansión, sí, pero con lastre
No cabe duda de que SpaceX ha logrado hazañas impresionantes. La reutilización de cohetes, una idea que sonaba a ciencia ficción hace no tanto, es ahora una realidad que reduce costes y abre nuevas posibilidades. Starlink, su constelación de satélites, ha conectado a comunidades remotas y ha demostrado el potencial de la banda ancha en zonas desatendidas. La cifra habla por sí sola: más de 10.000 millones de dólares en ingresos el año pasado para Starlink. Sin embargo, la empresa acumula 8.000 millones de dólares en EBITDA, un dato que, a pesar de ser atractivo, no justifica la valoración que se rumorea: ¡más de 2 billones de dólares!
Lo que nadie cuenta es que Musk, en su afán de diversificar su imperio tecnológico, ha metido a SpaceX en una maraña de negocios que, lejos de fortalecerla, la debilitan. La reciente adquisición de X (anteriormente Twitter) y la incorporación de Neuralink y The Boring Company a la ecuación complican el panorama. No se trata simplemente de agrupar empresas bajo un mismo paraguas; se trata de mezclar manzanas con naranjas, de diluir el valor de una empresa líder en su sector con el de otras que, por decir lo menos, están teniendo dificultades.
La situación de X es especialmente preocupante. Los ingresos han caído en picado, pasando de 4.400 millones de dólares en 2022 a apenas 2.900 millones en 2025, aunque se observa una ligera recuperación. El enorme agujero financiero, agravado por los 1.200 millones de dólares anuales en intereses de la deuda contraída por Musk, dificulta la recuperación de la plataforma. Y no olvidemos a xAI, la empresa de inteligencia artificial de Musk, que está quemando 1.000 millones de dólares cada trimestre para desarrollar Grok, un chatbot que, de momento, se queda rezagado frente a la competencia de OpenAI y Anthropic. La fuga de 11 cofundadores no hace más que confirmar las dudas sobre la viabilidad del proyecto.
En definitiva, SpaceX se enfrenta a un problema de liquidez. El desarrollo de cohetes y satélites requiere una inversión constante, y la necesidad de alimentar a xAI con una cantidad ingente de recursos amenaza con estrangular al negocio principal. La valoración actual, que multiplica por 80 los ingresos esperados para 2026, es un espejismo.
Por mi parte, voy a abstenerme de participar en esta oferta pública de venta. La apuesta es demasiado arriesgada, y las señales de alerta son demasiado evidentes. Solo consideraría invertir si el precio de las acciones se desplomara significativamente, siguiendo la tendencia histórica de las grandes salidas a bolsa. La fiebre inicial, como suele ocurrir, se disipará, y entonces, quizás, haya una oportunidad real.
La historia nos enseña que los sueños espaciales tienen un precio, y que a veces es mejor mantenerse a salvo en la Tierra.
