Spacex: ¿la oportunidad del siglo o una burbuja inflada?
Elon Musk está a punto de abrir las puertas de SpaceX a la inversión minorista, pero la euforia inicial podría ser engañosa. La empresa, que podría alcanzar una valoración superior a los 2 billones de dólares en su próxima Oferta Pública de Venta (OPI), presenta riesgos que muchos inversores parecen ignorar, y yo, por mi parte, me mantendré al margen.
La fascinación por lo imposible: ¿justifica la valoración?
Es innegable que SpaceX ha logrado hazañas asombrosas. Perfeccionar los sistemas de lanzamiento reutilizables es un logro de ingeniería sin precedentes, y la red Starlink ha conectado a comunidades remotas con el mundo. La cifra de 10.000 millones de dólares en ingresos para Starlink el año pasado da una idea del potencial de la empresa. Y su EBITDA de 8.000 millones es, sin duda, llamativo. Se esperan 24.000 millones de dólares en ingresos para 2026, lo que alimenta aún más la especulación.
Pero, ¿es suficiente para justificar una valoración que supera los 80 veces los ingresos proyectados? La respuesta, a mi juicio, es un rotundo no. Una prima tan elevada exige un crecimiento exponencial y sin contratiempos, algo que, en un sector tan volátil como el aeroespacial, es una quimera.

El peso morto de xai y x: un error de cálculo
Lo que realmente me preocupa no es la valoración en sí, sino la inclusión de xAI y, especialmente, X (la plataforma que antes conocíamos como Twitter) en esta OPI. Musk ha incorporado una serie de empresas a SpaceX, y esta estrategia, en lugar de fortalecer el núcleo del negocio, lo debilita.

Xai: quemando efectivo a ritmo desesperado
La situación de xAI es alarmante. La empresa está gastando 1.000 millones de dólares cada trimestre para generar apenas unos 500 millones de dólares en ingresos anualizados. Grok, su chatbot, se queda muy atrás de los competidores como OpenAI y Anthropic. Y la fuga de talento es evidente: once de sus cofundadores han abandonado la compañía. Musk mismo calificó el proyecto como “no construido correctamente”. Este derroche de capital, que equivale a 1.000 millones de dólares al mes, es insostenible para una empresa que necesita fondos para construir cohetes y lanzar satélites.

X: un lastre financiero con deudas abismales
La adquisición de Twitter por parte de Musk fue, en el mejor de los casos, una decisión cuestionable. Los ingresos de la plataforma han caído de 4.400 millones de dólares en 2022 a apenas 2.900 millones de dólares en 2025, aunque la tendencia a la baja se ha ralentizado recientemente. Pero lo que de verdad lastra a X es su deuda: 1.200 millones de dólares anuales en intereses.
Sumar los problemas de xAI, con su gasto descontrolado, a la situación precaria de X, con su deuda abrumadora, resulta en un cóctel explosivo para las finanzas de SpaceX. No es una estrategia de diversificación inteligente, sino una dilución del valor.
¿Por qué evitaré esta opi?
SpaceX es, sin duda, una empresa innovadora y con un potencial considerable. Pero la actual valoración, agravada por la inclusión de xAI y X, es simplemente astronómica. Necesitaría una caída significativa en el precio de las acciones para siquiera considerar una inversión. Las OPI de empresas tecnológicas de gran envergadura suelen tener un desempeño inicial decepcionante, y este caso no parece ser una excepción.
El mercado se ha emocionado, lo entiendo. Pero la prudencia, en este caso, es la mejor estrategia. La historia nos enseña que las valoraciones desmesuradas terminan por corregirse.
