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Spacex a punto de explotar: quién se lleva la tajada multimillonaria

Elon Musk está a punto de abrir las puertas de SpaceX a Wall Street, en lo que podría ser la mayor oferta pública de la historia. La empresa espacial, recién fusionada con su filial de inteligencia artificial, xAI, ha presentado la documentación de forma confidencial, buscando una valoración que roza los 2 billones de dólares. Pero, más allá del brillo de la noticia, ¿quiénes son los verdaderos beneficiarios de esta jugada?

El gigante alphabet observa con cautela su inversión

Si bien el nombre de Elon Musk resuena con fuerza, hay otros actores en el tablero que podrían ver cómo sus inversiones se multiplican exponencialmente. Alphabet, la matriz de Google, es uno de ellos. En 2015, apostó 900 millones de dólares por SpaceX, adquiriendo una participación de alrededor del 7%. Una cifra que, con la valoración actual, ascendería a unos 140.000 millones de dólares. Un golpe de efecto que superaría incluso los beneficios anuales de la propia Alphabet. La liquidez que supone esta salida a bolsa es crucial, especialmente cuando la empresa planea destinar 175.000 millones de dólares a sus ambiciosos proyectos de inteligencia artificial.

Pero la historia no termina ahí. La fusión con xAI, con sus planes de competir directamente con OpenAI y Anthropic, introduce un nuevo elemento: la necesidad de procesadores potentes. Y es aquí donde entra en juego Nvidia.

Nvidia, la gran beneficiaria silenciosa

Nvidia, la gran beneficiaria silenciosa

Nvidia no es accionista de SpaceX, pero su posición como proveedor dominante de chips para inteligencia artificial la convierte en una beneficiaria directa. Musk ha manifestado en repetidas ocasiones su admiración por Nvidia y su CEO, Jensen Huang, asegurando que tanto SpaceX como Tesla continuarán comprando sus chips a gran escala. La adquisición de xAI y su ambicioso plan de desarrollar una inteligencia artificial competitiva, financiado con los ingresos de Starlink, solo amplifica esta demanda. La cifra habla por sí sola: SpaceX podría recaudar hasta 75.000 millones de dólares, una parte significativa de la cual se destinará a adquirir los chips de Nvidia.

Y la jugada no se detiene ahí. Musk ha revelado planes, quizás audaces, de construir centros de datos en el espacio, aprovechando la facilidad de refrigeración y suministro energético. Si esta visión se materializa, la demanda de chips de Nvidia se disparará aún más, consolidando su posición como el proveedor indiscutible del futuro espacial.

La salida a bolsa de SpaceX es mucho más que un evento para Musk y sus inversores. Es un catalizador que impulsará a empresas como Alphabet y Nvidia a nuevas cotas, redefiniendo el panorama tecnológico y abriendo un nuevo capítulo en la conquista del espacio. La era espacial, impulsada por la inteligencia artificial y alimentada por la potencia de Nvidia, está a punto de despegar con fuerza.