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Oracle busca anestesiar el golpe: nueva cfo ante tsunami de costes ai

Oracle ha nombrado a Hilary Maxson como su nueva directora financiera, una medida que llega en un momento crítico para la tecnológica, justo cuando se prepara para absorber una cifra astronómica en gastos relacionados con su ambicioso plan de inversión en inteligencia artificial. La acción, que ya ha perdido un 25% de su valor este año, se mantuvo estable tras el anuncio, un reflejo quizás de la cautela que impera en el mercado.

La llegada de maxson: ¿un salvavidas a tiempo?

La llegada de maxson: ¿un salvavidas a tiempo?

Maxson, proveniente de Schneider Electric donde ocupaba el cargo de vicepresidenta ejecutiva y directora financiera, asume el puesto en un momento de profunda reestructuración en Oracle. Recordemos que, apenas siete meses atrás, la empresa experimentó un cambio significativo en su liderazgo, con la llegada de Clay Magouyrk y Mike Sicilia como nuevos directores ejecutivos, dejando a Safra Catz en un rol de vicepresidenta del consejo. Doug Kehring, quien ha ejercido como director financiero interino, se mantendrá en su puesto de vicepresidente ejecutivo de operaciones, centrándose ahora en iniciativas estratégicas.

La cifra habla por sí sola: Oracle planea destinar 50.000 millones de dólares a la construcción de centros de datos este año, una apuesta audaz que, según las proyecciones de FactSet, podría llevar a la empresa a registrar flujos de caja negativos durante los próximos tres ejercicios fiscales. La dependencia de OpenAI para su desarrollo en IA también genera incertidumbre en el mercado.

Un desplome que preocupa. El valor de la acción ha caído más de un 55% desde su máximo histórico de 345,72 dólares, alcanzado el pasado septiembre. La semana pasada, Oracle anunció recortes masivos de personal, señal de una reestructuración acelerada hacia los servicios de nube con inteligencia artificial. Pero la pregunta que se hacen los inversores es si la llegada de Maxson, una veterana del sector con experiencia en la gestión de grandes presupuestos, podrá contener el aluvión de costes y devolver la confianza al mercado.

Maxson, en declaraciones recogidas en un comunicado oficial, ha expresado su entusiasmo por unirse a Oracle en este “momento crucial”, prometiendo trabajar con el equipo directivo para “traducir este impulso en valor a largo plazo para clientes y accionistas”. Declaraciones que, sin embargo, no han logrado disipar por completo las dudas sobre la capacidad de Oracle para navegar las turbulentas aguas de la inversión en AI.

La compañía, a pesar de sus ambiciosos planes, se enfrenta a un panorama de incertidumbre y escrutinio. La apuesta por la inteligencia artificial es, sin duda, una jugada arriesgada. El tiempo dirá si Oracle logrará convertir esta inversión en un éxito rotundo o si se hundirá bajo el peso de sus propios ambiciosos proyectos.