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Opep+: un aumento simbólico en tiempos de guerra y inflación

La OPEP+ anunció ayer un incremento de las cuotas de producción de petróleo para mayo, una medida que, en la práctica, resulta más un gesto de voluntad que una realidad palpable. El contexto es, cuanto menos, turbulento: el conflicto en Oriente Medio ha estrangulado los flujos de suministro, y algunos de los miembros más importantes de la alianza se ven obligados a recortar su producción.

La producción, limitada por la geopolítica

Según fuentes internas de la organización, la decisión, tomada en una videoconferencia dominical, implica un aumento de 206.000 barriles diarios. Pero, ¿qué sentido tiene, cuando Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Irak y Kuwait, entre otros, ya están operando con restricciones debido a la tensión en el Golfo Pérsico? La cifra, por sí sola, es engañosa.

El Canal de Hormuz, arteria vital para el transporte de petróleo, permanece prácticamente cerrado desde hace más de un mes, una situación que el IEA ha calificado como la mayor disrupción de suministro en la historia del mercado petrolero. El tráfico, que normalmente transporta alrededor de una quinta parte de la producción mundial, se ha reducido a un goteo. Aunque se observan tímidos signos de reactivación, con un aumento en el promedio semanal de cruces, la incertidumbre persiste.

La concesión de Irán, eximiendo a su “hermano” Irak de las restricciones en el canal, podría desbloquear hasta 3 millones de barriles diarios, pero la efectividad de esta medida dependerá de la disposición de los armadores a asumir los riesgos. De hecho, un petrolero iraquí logró atravesar el estrecho el domingo, un primer paso tentativo en un panorama incierto.

Inflación y el precio del petróleo

Inflación y el precio del petróleo

La escalada del conflicto ha sacudido los mercados durante cinco semanas, llevando el precio del crudo Brent a superar los 120 dólares el barril el mes pasado. El aumento de los costes del combustible, como el queroseno y el diésel, amenaza con desatar una nueva ola inflacionaria. La promesa de una escalada en el conflicto por parte del Presidente Trump ha mantenido las tensiones a raya, elevando el precio del Brent a cerca de 109 dólares el viernes.

Si bien la OPEP+ intenta recuperar la producción a un ritmo gradual, retomado antes del estallido del conflicto, la realidad es que la vuelta a la normalidad llevará tiempo. No solo se requiere tiempo para movilizar los buques a los puertos y aumentar la producción, sino que también se plantea la incógnita del futuro control iraní sobre el tráfico en Hormuz. La nación, de momento, ejerce un control considerable, estableciendo un sistema de peajes y dando prioridad a los buques de países considerados aliados.

Pero el problema no se limita al Golfo Pérsico. Rusia, otro miembro clave de la OPEP+, también enfrenta interrupciones en su infraestructura energética debido a los ataques ucranianos, que han afectado gravemente sus terminales de exportación en el Mar Báltico. La situación es compleja y, a diferencia de los discursos optimistas, la perspectiva de un alivio inmediato para los consumidores parece lejana.

La cifra habla por sí sola: la producción en los países del Golfo, incluyendo Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos e Irak, se ha reducido en aproximadamente 10 millones de barriles diarios, es decir, alrededor del 10% del suministro global.