Oklo y nuscale: el nuclear de próxima generación se hunde en el mercado
El optimismo inicial sobre Oklo y NuScale, dos nombres que prometían revolucionar el sector energético con sus tecnologías nucleares, ha quedado en evidencia. El entusiasmo se ha evaporado, dejando a ambas compañías con una realidad mucho más sombría: un desarrollo que se arrastra a un ritmo glacial, lejos de la comercialización anticipada.

Un camino lleno de retrasos y dificultades
Ambas empresas, a pesar de anuncios grandilocuentes y proyectos que parecen avanzar a trompicones, se enfrentan a la misma paradoja: una inmensa capacidad de mercado, avalada por un capital de riesgo considerable, contrastando con una trayectoria de desarrollo que se estanca. Oklo, con su reactor Groves Isotope Test, sigue en fase de pruebas, mientras que NuScale, con sus Small Modular Reactors (SMR), aún no logra concretar acuerdos comerciales, a pesar de la aprobación inicial de la NRC.
Si bien Oklo celebra la entrada en fase de pruebas de su reactor en Texas y el reciente acuerdo de suministro de combustible nuclear en Illinois, la realidad es que la comercialización sigue siendo un objetivo lejano. Las estimaciones de ingresos de tan solo 1.1 millones de dólares este año y 5.7 millones en 2027, frente a un capital de mercado de casi 7 mil millones de dólares, sugieren una valoración excesivamente optimista. La compañía se apoya en nuevas emisiones de capital, lo que agrava aún más la situación.
NuScale, por su parte, ha visto desplomarse su valor en bolsa, cayendo un alarmante 84% en el último año. Aunque la NRC ha dado luz verde a sus SMR, la implementación comercial sigue siendo incierta, con la mayoría de los proyectos aún en fase de negociación. Con un capital de mercado de 2.6 mil millones de dólares, la empresa se enfrenta a un desafío similar: justificar una inversión tan elevada en una tecnología que aún no ha demostrado su viabilidad a gran escala.
Ambas compañías, en esencia, se encuentran atrapadas en una espiral de inversión y retraso. Mientras que Oklo consume cientos de millones de dólares en efectivo cada trimestre, dependiendo de la financiación externa, NuScale también se ve presionada por la necesidad de liquidez y la dilución de sus accionistas. La promesa de energía nuclear limpia y escalable se ve, por ahora, eclipsada por la realidad de un mercado cauteloso y de una ejecución deficiente.
La inversión en estas empresas, por tanto, no es un camino seguro hacia el futuro energético. Es una apuesta audaz, pero hasta que se demuestre una capacidad real de producción y comercialización, es preferible mantener la prudencia.
