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Nvidia y microsoft: el ai se enfria, pero la oportunidad no

Las acciones de Nvidia y Microsoft, las estrellas del auge de la inteligencia artificial, sufren un descenso inesperado. Mientras que Nvidia ha subido un modesto 8% este año, Microsoft se desploma casi un 60%. La preocupación por la inflación, la postura restrictiva de la Reserva Federal y el conflicto en Oriente Medio han enfriado el entusiasmo del mercado, pero, según un análisis profundo, este podría ser un error.

El cambio de paradigma: del entrenamiento a la aplicación

Durante años, la atención se ha centrado en el entrenamiento de modelos de lenguaje masivos (LLM) como GPT, Claude, Llama y Gemini, alimentando estos gigantes con cantidades ingentes de datos en centros de datos. Pero la clave reside en la ‘inferencia’ – la aplicación real de estos modelos, es decir, el momento en que ChatGPT responde a una pregunta o un programa de IA genera una imagen. Hoy en día, la inversión en inferencia supera la de entrenamiento, un cambio significativo que abre nuevas vías de crecimiento.

Broadcom, con sus circuitos integrados especializados (ASICs), emerge como un beneficiario clave de esta tendencia. La empresa está apostando fuerte por los procesadores de Intel, dejados de lado durante el frenesí de las GPUs de Nvidia, para impulsar la inferencia. Y, al expandirse la infraestructura de centros de datos, la demanda de hardware óptico de compañías como Lumentum y Corning se disparará. Además, veremos un aumento en el alquiler de espacio en data centers gestionados por REITs como Digital Realty, y grandes acuerdos de energía renovable con empresas como Brookfield Renewable. Incluso se externalizarán tareas de entrenamiento e inferencia a proveedores de infraestructura en la nube como CoreWeave y Nebius.

Un mercado en expansión, no en declive

Un mercado en expansión, no en declive

A pesar de las turbulencias actuales, el mercado de la inteligencia artificial sigue proyectando un crecimiento exponencial. Según Grand View Research, podría alcanzar una tasa de crecimiento anual compuesto (CAGR) del 30,6% entre 2026 y 2033, impulsado por la adopción empresarial de la IA generativa y las soluciones de agentes inteligentes. Paradójicamente, la crisis podría acelerar este crecimiento, ya que las empresas, ante la incertidumbre económica, recurrirán cada vez más a las herramientas de IA para optimizar sus operaciones y, en última instancia, automatizar tareas que antes realizaban sus empleados. No se trata de rechazar la IA por el precio del petróleo o las fluctuaciones macroeconómicas; sino de aprovechar la oportunidad que se presenta ahora, invirtiendo en las empresas que se beneficiarán de esta transformación a largo plazo.

La clave está en entender que la IA no es un fenómeno monolítico. Nvidia y Microsoft, si bien son actores importantes, son solo una parte de un ecosistema mucho más amplio. La paciencia, y la capacidad de identificar las empresas que estarán a la vanguardia de la ‘inferencia’, serán cruciales para los inversores a largo plazo. Y, francamente, la euforia del pasado no debería eclipsar el potencial real del futuro de la inteligencia artificial.”n