Nike: la caída en china amenaza el imperio del 'swoosh'
La icónica marca deportiva Nike está lejos de ser el gigante que conocíamos. Un desplome en el mercado chino, su segundo mayor mercado, ha acelerado una tendencia bajista que ha borrado gran parte de las ganancias de los últimos cinco años. ¿Es este el principio del fin para una de las marcas más valiosas del mundo?
Las ventas se tambalean en el gigante asiático
Los resultados del último trimestre, con ventas planas a nivel global, esconden una realidad mucho más preocupante: el descalabro en china. Mientras que en Norteamérica las ventas subieron un tímido 3%, la región de Greater china, que representa aproximadamente el 14% de los ingresos de Nike, registró una caída del 7% en las ventas, y hasta un 10% si se excluye el impacto de las fluctuaciones cambiarias. Esta situación contrasta con el comportamiento del resto del mundo, donde, incluso en Asia-Pacífico y Latinoamérica, las ventas orgánicas, aunque negativas con un -2%, muestran una resiliencia que china no exhibe.
La dependencia de Nike de china no es solo comercial. La empresa también cuenta con una extensa red de fábricas en el país, lo que añade una capa extra de complejidad en un contexto de tensiones geopolíticas crecientes entre Estados Unidos y china. La situación es delicada, y el mercado reacciona con nerviosismo.

¿Una oportunidad para los 'contrarios' o un pozo sin fondo?
La cotización de Nike ha alcanzado mínimos de una década, lo que ha provocado que algunos inversores, con el espíritu de los que buscan gangas, se pregunten si este es el momento de entrar. La lógica es simple: comprar barato con la esperanza de que la compañía se recupere. Pero hay un detalle que desmiente esa teoría: Nike ya se cotizaba a un precio reducido a principios de 2026, y desde entonces ha seguido perdiendo valor, acumulando una caída del 30% este año. Esta persistencia en la tendencia bajista genera dudas sobre la capacidad de la empresa para revertir la situación.
El CEO Elliott Hill intenta un giro en la estrategia, buscando nuevas vías de crecimiento, pero la realidad es que el mercado chino se ha convertido en un lastre difícil de superar. La competencia local, como Li-Ning, se ha fortalecido, y las preferencias de los consumidores chinos cambian rápidamente.
La cifra habla por sí sola: en un año, la capitalización bursátil de Nike ha retrocedido hasta los 65.000 millones de dólares, un recordatorio brutal de la volatilidad del mercado y de la fragilidad de los gigantes, incluso los más arraigados. El futuro de Nike, y su capacidad para recuperar el terreno perdido, dependerá de su habilidad para navegar en un entorno cada vez más turbulento y competitivo. La estrategia de Hill, y su capacidad de ejecutarla, serán cruciales para determinar si esta marca, sinónimo de éxito durante décadas, se convertirá en una reliquia del pasado o renacerá de sus cenizas.
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