Lucid: la apuesta saudí que se desangra y uber intenta resucitar
La caída libre
de Lucid Motors (LCID) continúa, dejando a inversores, y especialmente al gobierno saudí, con pérdidas astronómicas. Un 99% de desplome desde su pico en 2021 es una herida sangrante que pone en tela de juicio la viabilidad del fabricante de vehículos eléctricos, a pesar de un reciente soplo de esperanza proveniente de Uber.La sombra del petróleo se alarga sobre la electricidad
La guerra en Oriente Medio, y el consiguiente encarecimiento del petróleo – que ha escalado un 53% este año hasta la fecha – paradójicamente, podría ser un catalizador inesperado para el sector de los vehículos eléctricos. La lógica es simple: con los precios del combustible disparados, la alternativa de la electricidad, proveniente de una red menos volátil, se vuelve más atractiva. Los datos confirman una aceleración en las ventas de EVs, con un aumento del 51% en 15 países de la Unión Europea y un 28% en las consultas online en Estados Unidos. Pero esto, como veremos, no es suficiente para Lucid.

Un suv caro y pérdidas estratosféricas
Lucid ha apostado fuerte por el SUV Gravity, que ha impulsado un crecimiento del 123% en los ingresos del último trimestre, alcanzando los 522,7 millones de dólares. El problema radica en que este modelo, con un precio de partida de 79.900 dólares, no parece suficiente para competir en un mercado donde la demanda se dirige hacia opciones más asequibles. Lo que realmente alarma es el balance: pérdidas operativas que se dispararon un 45%, hasta alcanzar los 1.060 millones de dólares en el último trimestre. Una cifra que consume una parte alarmante de su capital y que plantea serias dudas sobre su supervivencia sin inyecciones de capital externas.

El rescate saudí y la promesa de uber
La situación de Lucid sería desesperada sin el respaldo financiero del gobierno saudí, a través del Fondo de Inversión Pública (PIF), que controla más del 60% de la empresa. Riad ve en Lucid una oportunidad para diversificar su economía, reduciendo su dependencia del petróleo, y la guerra en Irán solo refuerza esta necesidad estratégica. Pero incluso esta sólida base de capital podría no ser suficiente. El reciente anuncio de Uber de invertir 200 millones de dólares adicionales, sumados a los 300 millones ya comprometidos, ofrece un respiro. Este acuerdo, que utilizará los Gravity como base para su futura flota de vehículos autónomos, también podría ayudar a Lucid a aumentar la producción y reducir costes.

¿Una oportunidad o una trampa?
El escenario actual presenta una complejidad notable. Los ventajosos factores macroeconómicos, impulsados por la crisis energética, no se traducen en beneficios para Lucid. La empresa necesita urgentemente pivotar hacia modelos más económicos, como el Lucid Earth, previsto para el próximo año, para llegar a un público más amplio. En definitiva, Lucid se encuentra al filo de la navaja: una empresa con potencial, sí, pero también con una necesidad imperiosa de demostrar que puede convertir ingresos en beneficios antes de que el dinero de sus inversores se evapore por completo.