Las aseguradoras se ahogan en ia: pilotos sin retorno y estrategias ausentes
Las aseguradoras están invirtiendo sumas astronómicas en inteligencia artificial, pero los resultados son, en el mejor de los casos, decepcionantes. Un reciente informe revela que la mayoría de las compañías no logran traducir la inversión en IA en beneficios tangibles, quedando atrapadas en una espiral de proyectos piloto que nunca despegan.
La paradoja de los millones invertidos
Según datos de Simplifai, respaldados por investigaciones de McKinsey, EY y Deloitte, más de cuatro de cada cinco aseguradoras destinan al menos 5 millones de dólares anuales a la IA, y un 14% supera los 50 millones. La cifra habla por sí sola: una vorágine de capital que, sin embargo, no se traduce en un impacto real en el balance. Los equipos financieros se ven incapaces de vincular las inversiones en IA con un retorno medible, lo que perpetúa la situación de proyectos en fase de prueba, sin llegar a la producción a gran escala.
Lo que nadie cuenta es la brecha entre la capacidad tecnológica y la estrategia. Artem Gonchakov, CEO de Simplifai, lo resume con contundencia: “La mayoría de las aseguradoras tienen proyectos de IA, pero pocas tienen una estrategia de IA. Esa diferencia determina si la IA produce ganancias de productividad aisladas o ventajas competitivas que se acumulan con el tiempo.”

El problema de la roi y la complejidad heredada
El cálculo del retorno de la inversión (ROI) en IA se ha convertido en un quebradero de cabeza para industrias tan diversas como la de seguros, el retail y las finanzas. Un estudio de KPMG revela que los líderes tecnológicos estadounidenses planean gastar 207 millones de dólares en IA en los próximos 12 meses, casi el doble que el año anterior. Aunque casi dos tercios de las empresas informan que sus inversiones en IA han generado un valor empresarial significativo, pocos están escalando la tecnología lo suficientemente rápido para lograr un ROI real.
Pero hay un detalle que agrava la situación: la falta de alineación entre la alta dirección y los equipos técnicos en cuanto a la definición de ROI. Según el Índice de Tecnología Industrial 2026 de TE Connectivity, apenas el 19% de los ejecutivos afirma tener “plena claridad” sobre el ROI de la IA. Esto genera confusión sobre el papel real de la tecnología y dificulta la toma de decisiones estratégicas.
Chatbots y resúmenes: el nivel más básico
En el sector asegurador, la situación es particularmente preocupante. Menos de la mitad de las empresas han implementado la IA en una sola función, y las implementaciones a gran escala siguen siendo una rareza. El uso de la IA se limita, en su mayoría, a chatbots para atención al cliente y a la generación de resúmenes de documentos. La automatización integral de flujos de trabajo en áreas clave como la suscripción o la gestión de siniestros es, de lejos, la opción menos común.
El informe de Simplifai subraya un patrón constante: “Muchos pilotos, producción limitada, impacto mínimo en los resultados”. La clave, según la compañía, no reside en el acceso a los modelos y plataformas, sino en el enfoque: “Implementación centrada en el flujo de trabajo, con gobernanza integrada, en lugar de pilotos centrados en el modelo, con la integración como una ocurrencia tardía.”
La promesa del 'agentic ai'
Un rayo de esperanza surge con la aparición de la 'agentic AI', una rama de la inteligencia artificial que, según PagerDuty, podría generar un retorno de la inversión superior al 100% para más de tres de cada cinco responsables de la toma de decisiones en TI. De hecho, un 45% de los ejecutivos de TI consideran que la 'agentic AI' tendrá un mayor impacto que la IA generativa. Las empresas que ya están incorporando la 'agentic AI' en sus flujos de trabajo están reportando aumentos de productividad entre el 30% y el 40% en las operaciones de gestión de siniestros y suscripción.
La diferencia, en definitiva, no es tecnológica, sino de mentalidad. Una estrategia mal definida, una implementación apresurada y una falta de visión a largo plazo pueden convertir una inversión prometedora en un costoso ejercicio de frustración. Las aseguradoras deben abandonar la vorágine de los pilotos y apostar por una estrategia integral, que ponga el flujo de trabajo en el centro y la gobernanza como un pilar fundamental. De lo contrario, seguirán ahogándose en datos, sin alcanzar la orilla de la rentabilidad.
