La ue desplaza a ee.uu. en la fabricación farmacéutica: ¿un revés para biden?
Las farmacéuticas estadounidenses están dando la espalda a sus proveedores nacionales, optando masivamente por la fabricación en Europa, y especialmente en Alemania. Un giro inesperado, dado el intento del gobierno de Biden de impulsar la producción interna con aranceles a la importación de productos farmacéuticos europeos.

El éxodo de la producción a través del atlántico
Según datos de GlobalData, el volumen de acuerdos de fabricación por contrato (CM) para medicamentos aprobados por la FDA ha caído drásticamente en EE.UU. en el último año, marcando el peor desempeño en cinco años. Lo que nadie esperaba es que, a pesar de los aranceles del 15% sobre productos farmacéuticos de la Unión Europea, las empresas biotecnológicas –incluidas las de EE.UU. – estén trasladando su producción al viejo continente. La pandemia de Covid-19, con su demanda frenética de vacunas, distorsionó el mercado, pero la tendencia ahora es clara.
En 2025, la brecha entre los acuerdos de CM en EE.UU. y Europa se ha ensanchado hasta niveles sin precedentes: Europa ha triplicado el volumen de acuerdos en comparación con Estados Unidos. Alemania, líder indiscutible en la fabricación de medicamentos en Europa, ha liderado este cambio, concentrando 12 de los acuerdos, un promedio de nueve por año en el período de seis años analizado. Este dato es particularmente relevante considerando la apuesta del gobierno de Biden por relocalizar la producción farmacéutica en suelo estadounidense.
Johnson & Johnson y Vertex Pharmaceuticals son solo dos ejemplos de gigantes farmacéuticos que están invirtiendo fuertemente en instalaciones europeas. La decisión de Novo Nordisk y Eli Lilly de destinar inversiones de 501 millones de dólares y 3.000 millones de dólares, respectivamente, a la ampliación de sus plantas europeas, subraya esta tendencia. Novo Nordisk, impulsada por el éxito de su píldora Wegovy, planea expandir su planta de tableado en Irlanda para satisfacer la creciente demanda del mercado estadounidense.
Pero, ¿por qué esta huida hacia Europa? La respuesta es simple: la estabilidad y la diversificación. En un contexto de creciente incertidumbre política en EE.UU., una cadena de suministro global, y especialmente una europea, ofrece una red de seguridad crucial para las farmacéuticas. La volatilidad de las políticas internas americanas se vuelve un riesgo inaceptable para empresas que necesitan garantizar la continuidad de su producción.
La evidencia es irrefutable: los aranceles diseñados para proteger la industria farmacéutica estadounidense han tenido el efecto contrario. Europa se ha consolidado como un polo atractivo para la fabricación, ofreciendo una combinación de experiencia, infraestructura y estabilidad que EE.UU. parece no poder igualar, al menos por ahora.
La tendencia es clara y plantea interrogantes sobre la capacidad del gobierno de Biden para lograr su objetivo de reshoring. La apuesta por la producción europea no es una moda pasajera; es una estrategia a largo plazo que refleja una profunda reevaluación de los riesgos y oportunidades en el panorama farmacéutico global.
La cifra habla por sí sola: el volumen de acuerdos de CM en Europa se ha multiplicado por tres, mientras que en EE.UU. se estanca. La industria farmacéutica ha votado con sus inversiones, y el resultado es un claro triunfo para la Unión Europea.