La ia evoluciona: ¿quiénes se beneficiarán de la nueva ola?
El frenazo en la rotación de tecnológicas no ha apagado la superciclo de la inteligencia artificial. Lo que sí ha hecho es redirigir el flujo de capitales hacia un nuevo grupo de empresas, dejando atrás la euforia inicial centrada en el poder computacional puro. La carrera por entrenar modelos de lenguaje gigantes ha engordado las arcas de Nvidia, pero la siguiente fase del juego es mucho más compleja y ofrece oportunidades a otros actores.
La clave está en la red, no solo en el chip
La inteligencia artificial, tal como la conocemos hoy, exige una infraestructura robusta para funcionar. Ya no basta con procesadores potentes; la eficiencia en la comunicación entre ellos se ha convertido en un factor determinante. Broadcom (AVGO), por ejemplo, se encuentra en el epicentro de esta tendencia. Su liderazgo en switches Ethernet y componentes para centros de datos, cruciales para conectar miles de chips de IA en un solo cluster, le otorga una posición privilegiada. La cifra habla por sí sola: clusters con más de un millón de chips de IA necesitan de una red optimizada para evitar cuellos de botella y maximizar el rendimiento.
Pero la historia no termina ahí. La creación de chips personalizados, los llamados ASICs, está revolucionando el mercado. Alphabet (GOOGL), en colaboración con Broadcom, ha desarrollado las TPUs, unidades de procesamiento tensorial que superan con creces a las GPUs de Nvidia en eficiencia, especialmente para tareas de inferencia – la aplicación de modelos de IA a datos reales. La ventaja de Alphabet es estructural: han construido su ecosistema completo alrededor de sus propios chips, reduciendo costes en un 44% según estimaciones de SemiAnalysis.

Arista networks: el puente entre el hardware y el software
Mientras que Broadcom se centra en el hardware de conexión, Arista Networks (ANET) ofrece una solución integral. La empresa combina los componentes de Broadcom con su propio software EOS, creando una plataforma de red fácil de gestionar para clientes como Microsoft y Meta Platforms. Su iniciativa Blue Box, que mejora el diagnóstico de sus equipos, es otro factor de crecimiento.

El auge de los agentes de ia y el papel de amd y arm
Pero la evolución no se detiene. La irrupción de la IA agente, capaz de realizar tareas de forma autónoma, impulsará la demanda de CPUs de alto rendimiento. Advanced Micro Devices (AMD) lidera este mercado y está desarrollando arquitecturas específicas para este nuevo paradigma. Arm Holdings (ARM), por su parte, ha apostado fuerte por este futuro, proyectando un mercado de 100.000 millones de dólares para CPUs de centros de datos en los próximos cinco años. Su ambición es clara: capturar un 15% de ese pastel.
En definitiva, la superciclo de la IA no ha terminado. Simplemente, se ha transformado. Las empresas que apuesten por la eficiencia en las redes, la personalización de los chips y la potencia de los CPUs serán las grandes beneficiadas de esta nueva etapa, dejando atrás la visión simplista de una carrera por el poder computacional.
