La bolsa ignora la guerra: ¿calma tensa o falsa sensación de seguridad?

Wall Street parece imperturbable ante la escalada de tensiones con Irán, una actitud que desafía la lógica y genera interrogantes sobre la verdadera salud del mercado. Mientras Trump anuncia medidas y la incertidumbre se cierne sobre Oriente Medio, los índices bursátiles apenas registran caídas modestas, una desconexión que alarma a analistas y desafía las predicciones apocalípticas.

El mercado recuerda más que las noticias

Desde finales de febrero, el S&P 500, el Dow Jones y el Nasdaq han descendido un par de puntos porcentuales. ¿Poco para una guerra, verdad? Pero la bolsa no funciona con emociones. Tiene memoria, y su memoria le dice que los conflictos geopolíticos, aunque inquietantes a corto plazo, suelen ser eventos pasajeros. Las grandes crisis del pasado – el crack del 29, la burbuja puntocom del 2000 o la debacle inmobiliaria de 2008 – fueron producto de fallas internas, de estructuras económicas frágiles, no de balas y bombas.

La actual situación con Irán no ha alcanzado, por ahora, la categoría de amenaza económica. No obstante, el riesgo latente de una disrupción en el suministro de petróleo, si el Estrecho de Ormuz se cierra o la infraestructura energética de Oriente Medio sufre daños, podría cambiar radicalmente el panorama. Recordemos el impacto del embargo petrolero de 1973 o la invasión iraquí de Kuwait en 1990, episodios que sumieron al S&P 500 en caídas del 16%.

Cinco semanas de caída, un parpadeo en la historia

Cinco semanas de caída, un parpadeo en la historia

En las últimas cinco semanas, desde los ataques a Irán, el S&P 500 ha perdido un 4.31%, el Dow un 5.05% y el Nasdaq un 3.57%. Cifras que, a primera vista, parecen significativas, pero que palidecen en comparación con las reacciones históricas ante eventos bélicos. Ben Carlson, de Ritholtz Wealth Management, lo apuntó correctamente: retrocesos del 5% son frecuentes, en tiempos de bonanza y de recesión.

Lo que preocupa es la valoración actual del mercado. El ratio precio/beneficio del S&P 500 ronda los 30x, muy por encima de su media histórica de menos de 20x. Esto sugiere que el mercado está sobrevalorado y, por tanto, vulnerable a correcciones, especialmente cuando se ve sacudido por factores externos. En estos casos, los inversores buscan excusas para tomar beneficios, incluso si la justificación carece de fundamento.

Lecciones del pasado: pearl harbor, nixon y ucrania

Lecciones del pasado: pearl harbor, nixon y ucrania

Si revisamos la historia, las reacciones del mercado ante grandes eventos globales han sido diversas. Tras el ataque a Pearl Harbor en 1941, el S&P cayó un 11%, pero un año después se recuperó un 4.3%. La renuncia de Nixon en 1974 provocó un desplome del 14.4%, que se revirtió con un alza del 6.4% al año siguiente. El mercado, incluso, ignoró eventos traumáticos como la crisis de los misiles en Cuba, el asesinato de Kennedy, el ataque de Hamás a Israel en 2023, o la anexión de Crimea por Rusia en 2014.

Incluso cuando hubo caídas, la recuperación fue rápida. La invasión de Corea del Sur en 1950, que dio inicio a la Guerra de Corea, hundió el mercado un 12.9% en dos semanas, pero se recuperó en 56 días de negociación. La invasión rusa de Ucrania en 2022 provocó un descenso del 7.4% en dos semanas, pero el mercado volvió a equilibrarse en 27 días.

El factor trump: la incertidumbre como arma

Pero la situación actual es diferente. El mercado está a merced de un actor impredecible, cuyas decisiones parecen guiadas por el capricho y la improvisación. Michael Metz, un sabio mentor del mercado, me enseñó que la bolsa prospera en la claridad, en la certeza. Lo que detesta es la incertidumbre, y Trump parece experto en sembrar la confusión. Sus tarifas