Khosla y openai: un impuesto a la inteligencia artificial y el fin del trabajo humano
Vinod Khosla, el cofundador de Sun Microsystems, ha lanzado una bomba: proponer eliminar los impuestos sobre la renta para los estadounidenses que ganan menos de 100.000 dólares anuales, una idea que ahora parece ser la columna vertebral de la estrategia de OpenAI para evitar que la inteligencia artificial desate el caos social.
La revolución fiscal: de capital ganado a la productividad artificial
La propuesta original de Khosla, plasmada en un informe de OpenAI, aboga por un cambio radical en el sistema tributario. En lugar de gravar los ingresos por ganancias de capital y los salarios, la empresa propone trasladar la base imponible a las ganancias corporativas y las plusvalías generadas por la IA. Incluso se plantea la creación de un ‘robot tax’, un impuesto a la automatización para capturar parte de los beneficios que, de otro modo, se acumularían en manos de los capitalistas.
El razonamiento es contundente: la IA, a medida que supere la inteligencia humana, amenaza con dejar obsoletas la mayoría de las profesiones actuales, lo que desestabilizará las arcas de la Seguridad Social, Medicaid, SNAP y el acceso a la vivienda. La solución, según OpenAI, no es resistirse al cambio, sino adaptarse a él, y eso implica una reestructuración fiscal que refleje la nueva realidad económica.

La visión de khosla: más allá de los impuestos
Khosla no se limita a una simple reforma fiscal. Su preocupación trasciende la política tributaria y se centra en el equilibrio entre capital y trabajo, un equilibrio que la IA podría alterar drásticamente. Afirma que, si la eficiencia se convierte en el único objetivo, ¿qué sentido tiene perseguirla? La lógica es clara: una abundancia extrema, impulsada por la IA, podría hacer que la noción de ‘trabajo’ pierda su valor.
OpenAI, a través de su ‘Industrial Policy for the Intelligence Age’, plantea una solución audaz: un fondo público de inversión, alimentado en parte por las propias empresas de IA, que distribuya directamente los beneficios de la tecnología a los ciudadanos. Una apuesta por la propiedad compartida de la inteligencia artificial, un intento de evitar que la revolución tecnológica se convierta en una herida abierta para la desigualdad.
La sombra del california experiment
Sin embargo, la propuesta no está exenta de detractores. El propio Khosla ha criticado duramente la iniciativa de California para gravar a los millonarios, calificándola de ‘solución adictiva’ que daña la base impositiva del estado. Su visión, en contraposición, se centra en una reforma federal que beneficie a los trabajadores, no en medidas aisladas y parcheadas.
El cronómetro de la ia
Tanto Khosla como OpenAI coinciden en una premisa crucial: el tiempo apremia. Khosla estima que una reforma fiscal significativa podría llegar antes de 2040, mientras que OpenAI aboga por mecanismos de seguridad automática que activen beneficios sociales cuando la IA cause desplazamientos laborales. La amenaza no es teórica; los datos ya lo demuestran: la IA está eliminando 16.000 empleos estadounidenses cada mes.
La ironía reside en que, mientras Khosla defiende una reforma fiscal federal, se enfrenta a un intento de gravar las plusvalías en su estado natal, California. Una batalla entre Washington y Sacramento que, en última instancia, podría determinar el futuro del trabajo y la riqueza en una era dominada por la inteligencia artificial. Y la pregunta no es si cambiará el sistema, sino si será rápido suficiente.
