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India se queda atrás: ¿perderá el tren del 'china plus one' en el sector textil?

Nueva Delhi – Mientras Bangladesh y Vietnam explotan en la exportación de prendas de vestir, India se estanca. Un reciente informe del Indian Council for Research on International Economic Relations (ICRIER) ha sacudido al sector, revelando que la economía india no ha logrado superar sus niveles de exportación de 2020, un dato alarmante en un contexto global donde la diversificación de la cadena de suministro se ha convertido en una prioridad.

El auge de la competencia asiática

La comparación es inclemente. Bangladesh ha pasado de representar el 2.2% a casi el 10% del mercado global en el mismo período, mientras que Vietnam ha escalado hasta el 6.77%. China, a pesar de una ligera disminución, sigue liderando con una cuota de mercado del 28.7%, demostrando una robustez que India simplemente no logra replicar. Los números son claros: en 2025, las exportaciones textiles indias se situaron en 15.7 mil millones de dólares, frente a los 51 mil millones de dólares de Bangladesh, los 39.4 mil millones de Vietnam y los 151.18 mil millones de China.

Ashok Gulati, distinguido profesor de ICRIER, se pregunta con contundencia: “¿Cómo ha sido posible que China, Bangladesh y Vietnam logren capturar el mercado mientras India se queda atrás?”. La respuesta, según el informe, radica en una combinación de factores que van desde el acceso a capital y la construcción de capacidad, hasta la implementación de políticas monetarias agresivas y la firma de acuerdos comerciales estratégicos.

El problema de la fragmentación y el costo del capital

El problema de la fragmentación y el costo del capital

Sulakashana Rao, también del ICRIER, señala una debilidad estructural clave: la fragmentación del sector indio. “En India, la media de trabajadores por fábrica es de 131, mientras que en las fábricas orientadas a la exportación son entre 600 y 800”. El informe destaca que los clústeres textiles indios, como Tirupur, Surat, Ludhiana y la región de la capital, han crecido de forma orgánica, pero de manera dispersa, con una mayoría de pequeñas y medianas empresas que limitan las economías de escala y la eficiencia productiva. En contraste, Vietnam y China han apostado por parques industriales integrados y ciudades textiles que minimizan los tiempos de entrega y facilitan el acceso a proveedores.

Pero el problema no se limita a la estructura. El costo del capital en India es, según el informe, el más elevado de la región. “China tiene tasas de interés del 3.1%, Bangladesh del 9% (con tasas reales negativas debido a la inflación), y Vietnam del 0 al 1%. En India, los préstamos para capital de trabajo se sitúan en el 9-11% y los préstamos a largo plazo en el 12-15%”. Esta barrera financiera, combinada con retrasos en los reembolsos del GST y los incentivos a la exportación, asfixia a las PYMES, el motor del sector textil indio.

¿Una ventana de oportunidad que se escapa?

¿Una ventana de oportunidad que se escapa?

A pesar de la situación, Anant Ahuja, director de Shahi Exports, mantiene un optimismo cauteloso. “El éxito en la manufactura no se basa solo en construir fábricas, sino en construir sistemas. India compite cada vez más por el valor de un sistema integrado, no solo por el costo de producción.” La firma de acuerdos de libre comercio con el Reino Unido y la Unión Europea abre una nueva ventana de oportunidad, pero el tiempo apremia. Rao lo deja claro: “Este ‘China plus one’ no esperará indefinidamente. Si nos demoramos demasiado, el tren se irá.”

Rohit Kansal, secretario adicional del Ministerio de Textiles, reconoce los avances logrados en sectores como el hilado y el denim, pero subraya la urgencia de actuar. El lanzamiento de los parques industriales PM Mitra es una promesa, pero su implementación debe acelerarse. “Hemos tardado años en alcanzar los 15 mil millones de dólares en exportaciones textiles. No tenemos mucho tiempo para alcanzar los 40 mil millones para 2030.”

La inversión en el sector textil y de la confección genera 154 empleos por cada 10 millones de rupias invertidas, frente a 27 en el sector automotriz. Una señal clara de que, para India, el futuro está tejido en el algodón y el poliéster, pero solo si se toman las decisiones correctas, rápido.