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Guerra irán: ¿quiénes pierden más que el petróleo en el conflicto?

Las imágenes de drones iraníes golpeando centros de datos en Oriente Medio han desplazado la atención de los mercados, pero la verdadera magnitud del riesgo se extiende mucho más allá del precio del barril. Mientras los focos se centran en los ataques a las infraestructuras de Amazon Web Services y Oracle, una amenaza silenciosa se cierne sobre las inversiones chinas en inteligencia artificial en la región, una cifra que ya supera los cientos de miles de millones de dólares.

El auge de huawei y alibaba en el golfo: un riesgo creciente

Alibaba y Huawei han apostado fuerte por el Golfo, desplegando agresivamente servicios en la nube, centros de datos y redes de telecomunicaciones. Esta expansión, impulsada por la ambición de Beijing de liderar la revolución de la IA, ha atado una porción cada vez mayor de sus ingresos a activos ubicados en una zona de inestabilidad geopolítica. La cifra de 53.000 millones de dólares que Alibaba ha comprometido en infraestructura de IA en los próximos tres años pone de manifiesto la magnitud de la exposición.

Según estimaciones de Kearney, Oriente Medio alberga 283 centros de datos en 17 países. Estos no son solo almacenes de información; son el corazón palpitante de la inteligencia artificial, y ahora se encuentran en la línea de fuego. Jesse Marks, CEO de RIHLA research and advisory, lo resume con contundencia: “Atacar centros de datos no es lo mismo que atacar la infraestructura petrolera, pero sí que ataca la confianza de los inversores y los próximos 20-30 años de desarrollo en la región.”

Si bien algunos analistas sugieren que Irán podría evitar atacar infraestructura china, la realidad es que el riesgo sistémico persiste. La creciente intencionalidad de los ataques iraníes, dirigidos a objetivos estratégicos, sugiere que ninguna inversión está completamente a salvo. A pesar de la ausencia de evidencia concreta de ataques directos a centros de datos chinos, la situación en Irán, donde estas empresas están profundamente arraigadas en los sectores de telecomunicaciones y tecnología, es particularmente preocupante.

Más allá del daño físico: la sombra de la incertidumbre

Más allá del daño físico: la sombra de la incertidumbre

El impacto de la guerra va más allá de la destrucción física. La incertidumbre creciente podría disuadir a las empresas de invertir en los Emiratos Árabes Unidos, un país que se ha promocionado como un centro tecnológico estable. La pérdida no sería solo de capital tangible, sino también de la promesa de inversiones futuras, un golpe que podría ser aún más devastador.

La región del Golfo, con su combinación única de energía barata, capital abundante y ubicación estratégica, se ha convertido en un imán para la inversión en IA. Sin embargo, el conflicto amenaza con elevar los costes en toda la cadena de suministro de la IA, incluyendo componentes clave como los semiconductores. El aumento del precio del petróleo, impulsado por el paso del conflicto por el Estrecho de Ormuz, donde pasa el 20% del petróleo y GNL mundial, añade una capa adicional de riesgo.

Una oportunidad para china, ¿o una trampa?

Para empresas chinas como Huawei y Alibaba, Oriente Medio representa un mercado de crecimiento crucial. Su despliegue de centros de datos y la expansión de sus servicios en la nube están impulsados por la demanda de sistemas en la nube soberanos y el respaldo estatal. Pero la pregunta que se plantea es si este conflicto representa un bache temporal o un cambio permanente en la forma en que se despliega la infraestructura de IA a nivel mundial. Como señala Marks,