Guerra en irán: ¿corrección temporal o preludio de una caída mayor en wall street?
La volatilidad ha sacudido los mercados financieros en las últimas semanas, y el conflicto en Irán se erige como el catalizador principal. El S&P 500, el índice que refleja el comportamiento de las 500 mayores empresas estadounidenses, se desplomó casi un 9% en marzo, acercándose peligrosamente a la definición de una corrección. ¿Es esto un mero sobresalto, o estamos ante el inicio de una tendencia más preocupante?
La historia como brújula en tiempos de incertidumbre
La buena noticia es que la historia, aunque no es garantía de nada, ofrece algunas pistas. Las correcciones del 10% suelen ocurrir una vez al año, mientras que las caídas superiores al 20% (que se consideran mercados bajistas) se dan, en promedio, cada seis años. Importante recalcar que estas fluctuaciones son comunes, incluso en periodos de relativa bonanza económica. Sin embargo, los mercados bajistas tienden a emerger en escenarios de recesión, contracciones en los beneficios empresariales o eventos disruptivos de gran magnitud.
Pero, ¿qué ocurre cuando los beneficios empresariales siguen creciendo a pesar de la turbulencia? Ahí es donde la situación se vuelve más interesante. Las proyecciones actuales apuntan a un crecimiento de los beneficios del S&P 500 en doble dígito durante los próximos dos años. Un dato que, históricamente, reduce significativamente el riesgo de una caída pronunciada.

El crecimiento de los beneficios: un escudo contra la tormenta
Es cierto que en el corto plazo, las cotizaciones bursátiles pueden ser influenciadas por una miríada de factores. Pero a largo plazo, el motor principal del rendimiento del mercado es el crecimiento de los beneficios. Si las empresas están generando más ganancias, es más probable que el mercado resista cualquier sacudida.
La historia nos ofrece ejemplos claros. En 1994, a pesar de un retroceso del 9% a mitad de año, el S&P 500 registró un crecimiento de beneficios del 39,8%. En 1997, con una corrección del 10%, los beneficios crecieron un 2,6%. Incluso en 2011, durante una corrección cercana a un mercado bajista (19%), el crecimiento de los beneficios se situó en un sólido 12,4%.
Sin embargo, como señala la experiencia de 2011 y 2018, una corrección no implica necesariamente una caída irreversible. En ambos casos, los mercados se recuperaron en cuestión de meses, alcanzando nuevos máximos históricos. La clave, como siempre, reside en la capacidad de discernir entre una corrección temporal y el inicio de una tendencia bajista prolongada.

Cuando la historia se torna oscura: mercados bajistas profundos
La situación cambia drásticamente cuando los beneficios empiezan a deteriorarse y la economía entra en recesión. Los ejemplos de 2000-2002 (estallido de la burbuja tecnológica), 2007-2009 (crisis inmobiliaria) y 2020 (pandemia de COVID-19) son un claro recordatorio de las consecuencias devastadoras de esta combinación.
Pero, ¿qué nos depara el futuro? Las estimaciones de FactSet sugieren un crecimiento del 17% en los beneficios del S&P 500 para 2026 y 2027. Si estas previsiones se materializan, las probabilidades de un colapso bursátil en 2026 se reducen considerablemente. No obstante, como la reciente escalada de tensiones con Irán ha demostrado, la imprevisibilidad es la única constante en los mercados financieros. Un cambio drástico en las expectativas de beneficios, causado por cualquier factor imprevisto, podría alterar el panorama y justificar una actitud más cautelosa.