Greenhaven se retira de millrose: ¿fin de una apuesta inmobiliaria?
greenhaven Associates Inc., un gestor de fondos con una reputación a la hora de identificar oportunidades de valor, ha cerrado su posición en Millrose Properties, una empresa que opera en el sector inmobiliario con un modelo de negocio singular. La noticia, revelada en un reciente informe ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos, ha generado interrogantes sobre la salud del mercado de la vivienda y el futuro de Millrose.
Un ajuste de cartera millonario
El desprendimiento, completado durante el primer trimestre de 2026, implica la venta de 4,596,584 acciones, lo que representa una reducción sustancial en la exposición de greenhaven a Millrose. La valoración de la posición se desplomó en $137.30 millones, un ajuste que refleja tanto las ventas realizadas como la volatilidad del precio de las acciones en el mercado. Actualmente, Millrose representa un 0% del AUM (Activos Bajo Gestión) de greenhaven, lo que subraya la magnitud del cambio estratégico.
Pero, ¿qué implica esto para el mercado? La decisión de Greenhaven, aunque no necesariamente indicativa de problemas intrínsecos en Millrose, sí señala una reevaluación de su atractivo. Mientras tanto, el fondo se ha reforzado en otros nombres, encabezados por NYSE:LEN con $923.29 millones, NYSE:TOL con $770.42 millones, NYSE:PHM con $646.51 millones, NYSE:DHI con $475.73 millones y NYSE:OSK con $372.59 millones. Una diversificación que, en este contexto, resulta particularmente significativa.

El modelo de negocio de millrose: ¿sostenible a largo plazo?
Millrose Properties, con un valor de mercado de $4.61 mil millones, se distingue por su modelo de negocio basado en opciones de compra de terrenos para promotores inmobiliarios. En lugar de construir o vender viviendas directamente, la empresa se beneficia de los pagos mensuales de las opciones y las ventas de los terrenos, generando un dividendo atractivo del 10.55%. Su plataforma HOPP’R facilita el acceso a oportunidades de inversión en el sector inmobiliario, tradicionalmente reservadas para grandes inversores institucionales.
La clave del éxito de Millrose reside en la demanda constante de terrenos por parte de los constructores. El precio y la duración de las opciones, así como la capacidad de la empresa para desplegar capital en terrenos a precios atractivos, son factores determinantes. Sin embargo, el modelo es vulnerable a una desaceleración en la demanda de viviendas o a un aumento en los costos de capital. El hecho de que las acciones de Millrose hayan subido un 16.88% en el último año, superando al S&P 500 en 0.80 puntos porcentuales, no disipa todas las dudas.
Los inversores deben considerar que el alto rendimiento de Millrose, aunque seductor, no es inherentemente defensivo. Depende fuertemente de la capacidad de los constructores para seguir pagando las opciones y de la habilidad de Millrose para convertir los terrenos en ingresos. La retirada de Greenhaven, en este sentido, podría interpretarse como una señal de cautela ante un entorno económico incierto. El panorama inmobiliario, aunque resiliente, no está exento de riesgos, y la capacidad de Millrose para navegar por ellos determinará su futuro.
Es precisamente esta tensión entre el atractivo rendimiento y la vulnerabilidad a los ciclos inmobiliarios lo que hace que la decisión de Greenhaven sea tan relevante. La empresa, con sus opciones y sus promotores, está intrínsecamente ligada al pulso de la actividad constructora, y la salida de un inversor de la envergadura de Greenhaven es un recordatorio de que incluso los modelos de negocio más innovadores están sujetos a las fuerzas del mercado.
