Ford se deshace de mil millones en activos y apuesta por la energía: un cambio de rumbo radical
Ford ha reconocido una pérdida de 10.700 millones de dólares por la cancelación de proyectos de vehículos eléctricos y la reestructuración de sus activos. Pero, lejos de abandonar la transición, la compañía está apostando fuerte por la energía y el almacenamiento de baterías, un giro estratégico que podría definir su futuro.
La tormenta perfecta: impairments y un nuevo horizonte
La cifra de 10.700 millones, registrada en 2025, es el resultado de una reevaluación drástica de los planes de electrificación. La compañía, conocida por su historia en la industria automotriz, está transformando su enfoque, dejando atrás la producción masiva de vehículos y centrándose en tecnologías energéticas de largo alcance. Un cambio de estrategia que, según CEO Jim Farley, es ‘necesaria cirugía’ para asegurar un futuro más sólido.

Ford energy: la fábrica se reinventa
La clave de este cambio reside en Ford Energy, la nueva división dedicada a la producción de sistemas de almacenamiento de energía. La planta de baterías de Kentucky, otrora destinada a la fabricación de vehículos eléctricos, se convertirá en una gigafábrica de 20 gigawatts-hora anuales para 2027, gracias a una inversión de 1.500 millones de dólares y acuerdos de licencia con CATL para optimizar los costos. Un movimiento que, según Farley, responde a la “explosiva demanda” de almacenamiento de energía para data centers y la estabilización de la red eléctrica en estados como California o Texas.
Caterpillar: el ejemplo que inspira
La estrategia de Ford no es nueva. Caterpillar, líder en maquinaria pesada, ha experimentado un crecimiento exponencial de su división Power Generation, alcanzando 3.238 millones de dólares en Q4 2025, impulsado por la creciente demanda de energía para data centers. Un modelo de negocio que Ford pretende replicar, aprovechando su experiencia en manufactura y sus relaciones con los clientes. La compañía muestra un claro entendimiento de la necesidad de soluciones integrales, no solo la venta de baterías.
Gm: un enfoque diferente
En contraste, General Motors, que también absorbió 7.100 millones de dólares en ajustes a sus planes de vehículos eléctricos, se centra en el desarrollo de la conducción autónoma. Una divergencia estratégica que subraya la complejidad del panorama automotriz en plena transición. La decisión de GM de invertir en autonomía, mientras Ford se enfoca en la energía, refleja diferentes percepciones sobre el futuro de la movilidad.
El mercado observa
El sentimiento del mercado hacia Ford es neutral, con un puntaje de 48.95 y un consenso de analistas que apunta a mantener la acción. La clave estará en la ejecución de Ford Energy, la confirmación de los primeros contratos comerciales y la velocidad de la conversión de la planta de Kentucky. Unos factores que determinarán si esta apuesta por la energía se traduce en resultados positivos para la compañía.
Un futuro industrial, no solo automotriz
Ford está dejando atrás la imagen de un fabricante tradicional de automóviles. La compañía se está transformando en un actor clave en la infraestructura energética, apostando por software, flotas comerciales y, sobre todo, baterías. Un cambio de paradigma que podría redefinir su legado en la industria.