negocios

Ford premia a su ceo con récords pese a histórico aluvión de recalls

Jim Farley, CEO de Ford Motor Company, ve su compensación total dispararse casi un 11% hasta los 27,5 millones de dólares en 2025, la cifra más alta desde que asumió el cargo. La ironía, y es que la palabra es la adecuada, radica en que este incremento se produce justo después de que la compañía registrara un número récord de recalls, una cifra que ha erosionado las ganancias y ha generado un creciente malestar entre los accionistas a largo plazo. ¿Es este el momento oportuno para recompensar a un ejecutivo con un pago récord?

La clave: ¿calidad o caos en la cadena de producción?

La clave: ¿calidad o caos en la cadena de producción?

Lo que inicialmente parece una incongruencia flagrante –premiar a un líder en medio de una crisis de calidad– se desglosa al analizar la estructura del paquete compensatorio de Farley. Su salario base se mantuvo sin cambios, y las acciones recibidas disminuyeron en 2 millones de dólares. El verdadero motor de este aumento reside en los incentivos no en efectivo, que se dispararon un 255% gracias a que Ford superó en un 130% sus objetivos de bonificación generales, incluyendo un máximo del 200% en los objetivos de calidad relacionados con vehículos más recientes. Una cifra que, a primera vista, resulta difícil de conciliar con la realidad de las fábricas y las carreteras.

La explicación de la dirección es que se están concentrando en la calidad inicial, argumentando que muchos de los recalls afectan a modelos antiguos, anteriores incluso al mandato de Farley. Sin embargo, la realidad es que Ford está superando a sus competidores en número de recalls este año, y los datos de J.D. Power sobre calidad inicial, aunque muestran una ligera mejora, no son lo suficientemente consistentes como para justificar esta generosidad con el CEO.

La cifra habla por sí sola: Ford ha visto su cotización en bolsa desplomarse un 13% en la última década, mientras que el S&P 500 se ha triplicado. La empresa invierte en inteligencia artificial para detectar defectos de fabricación y mejorar las inspecciones antes de la entrega, pero los resultados tardan en materializarse.

En un contexto de incertidumbre económica y de transición hacia la movilidad eléctrica, los accionistas de Ford tienen derecho a preguntarse si la política de compensación actual está alineada con sus intereses a largo plazo. Un rendimiento consistente en calidad y un retorno a la rentabilidad son ahora más urgentes que nunca. La dirección debe demostrar que está tomando las medidas necesarias para revertir esta tendencia y recuperar la confianza de los inversores.

Mientras tanto, las promesas de un futuro mejor en Ford Motor Company son solo eso: promesas. A menos que se traduzcan en acciones concretas y resultados tangibles, este pago récord a Farley será recordado no como un incentivo al éxito, sino como un símbolo de desconexión entre la dirección y los accionistas.