Fin de la tormenta: ¿el último reporte de pérdidas en el sector del transporte por carretera?
Tras años de caídas
y oscuras previsiones, el sector del transporte por carretera podría estar a punto de dejar atrás sus peores tiempos. Los primeros meses del año parecen señalar un cambio de rumbo, impulsado por una contracción significativa de la oferta y un tímido resurgimiento de la demanda.Analistas reducen proyecciones, pero la esperanza persiste
Las previsiones de las entidades financieras apuntaban a resultados negativos para los transportistas por carretera, y los informes de los primeros meses parecen confirmar esta tendencia. Los analistas han revisado a la baja sus estimaciones, pero, sorprendentemente, el sentimiento a largo plazo sigue siendo positivo, incluso ante los desafíos derivados de la guerra y sus repercusiones en los precios del combustible.
La temporada de entregas, tradicionalmente la más débil del año, se vio agravada por dos importantes tormentas invernales en marzo, que provocaron el cierre de numerosos terminales y retrasos operativos. Además, el repentino alza de los precios del diésel impactó negativamente en los resultados de las compañías.

El combustible, un giro inesperado
Si bien las grandes empresas cuentan con mecanismos de recuperación de costes en relación al combustible, el retraso de una semana en la aplicación de los surtajes genera una presión sobre los márgenes, especialmente cuando los precios están en alza. La práctica de comprar combustible al por mayor, a precios de venta al público, es común entre muchos transportistas, pero la mayoría se limita a adquirir una pequeña fracción de su combustible en grandes volúmenes, confiando en descuentos negociados en las gasolineras.
El incremento secuencial de los precios de la gasolina durante las últimas once semanas del primer trimestre –un aumento de casi 2 dólares por galón– representó un importante revés. Sin embargo, la posible moderación de estos precios en el segundo trimestre podría generar un efecto positivo, conocido como “tailwind”.

La capacidad se reduce, la demanda se recupera
La escasez de conductores, agravada por requisitos de dominio del idioma inglés, restricciones a los permisos de conducción no domiciliados, y el cierre de escuelas de conductores, ha reducido la capacidad disponible en el mercado. Esto, combinado con el retorno de la demanda, podría impulsar los precios contractuales a niveles más altos en las próximas semanas.
Datos en primera línea: indicadores de mercado
El Índice Nacional de Transporte por Carretera (NTIL.USA) –que mide el precio promedio de los fletes spot de línea directa excluyendo el coste del combustible– muestra una tendencia al alza, superando los niveles de 2023. Similarmente, el Índice de Tasas de Contrato de Van a Nivel Nacional (VCRPM1.USA) refleja una presión a la baja en las estimaciones, aunque con una perspectiva a largo plazo positiva.
El Índice de Rechazo de Ofertas de Carga (OTRI.USA) confirma una situación de mercado apretada, con una alta proporción de cargas rechazadas por los transportistas. Los datos de marzo indican una mejora en los índices de producción manufacturera, con un valor de 52.7, significativamente superior al nivel de expansión general de la economía. La eliminación gradual de los aranceles comerciales podría también impulsar la recuperación del sector.
El futuro en juego: riesgos y oportunidades
Deutsche Bank y Morgan Stanley coinciden en que la reducción de la capacidad, impulsada por la presión sobre el capital de las empresas más pequeñas, podría generar un ambiente más favorable para las tarifas en el segundo semestre del año. El aumento de los precios de la energía, y su impacto en el consumo, sigue siendo una preocupación, pero la industria parece estar preparada para afrontar este desafío. El cierre de J.B. Hunt Transport Services el 15 de abril será un punto de referencia importante.
En definitiva, el sector del transporte por carretera se encuentra en una encrucijada. La recuperación de la demanda y la contracción de la oferta podrían marcar el fin de la tormenta, pero el camino hacia la estabilidad aún es incierto. La cifra que define la evolución del mercado, la que verdaderamente importa, es la que depara el segundo trimestre.
