Ex conductores acusan a gigantes del transporte de acuerdos anti-competitivos
Una acusación escalofriante sacude el sector del transporte por carretera en Estados Unidos: un grupo de ex conductores de Quickway Transportation alega que fueron sistemáticamente excluidos del mercado por un presunto acuerdo secreto entre Swift Transportation, U.S. Xpress Enterprises y Werner Trucking Co. La demanda, presentada la semana pasada, podría abrir un precedente legal de enorme trascendencia para los derechos de los trabajadores y la competencia leal.
El corazón del conflicto: una directiva de kroger
La raíz del problema, según la demanda, se encuentra en las directivas de Kroger, el gigante de la distribución de alimentos. Los ex conductores afirman que Kroger instruyó a Werner, Swift y U.S. Xpress para que no contrataran, reclutaran, solicitaran o emplearan a ninguno de los ex empleados de Quickway. Un “gentlemen’s agreement”, como lo califican los demandantes, diseñado para mantener bajos los salarios y beneficios, y aparentemente orquestado con fines anti-sindicales.
La caída de Quickway, que había solicitado el Capítulo 11 de la ley de bancarrotas antes de pasar al Capítulo 7, dejó a más de 300 conductores y 228 unidades de potencia sin empleo. Pero lo que complica el panorama es la implicación de Kroger, cuyo contrato con Quickway representaba la mayor parte de los ingresos de la empresa. La demanda busca representar a más de 100 conductores en una acción colectiva, exigiendo daños y una intervención judicial para detener la supuesta colusión anti-competitiva.

Un antecedente laboral turbulento
Esta controversia no surge de la nada. La National Labor Relations Board (NLRB) ya había dictaminado que el cierre de un terminal de Quickway en Louisville, Kentucky, que abastecía a 242 tiendas Kroger, fue una medida impropia, motivada por el deseo de evitar el contacto de la empresa con los conductores sindicalizados de otras áreas. Un tribunal de circuito respaldó la decisión de la NLRB, y la Corte Suprema se negó a intervenir, validando la postura del organismo regulador. Un correo electrónico de un ejecutivo de Quickway revelaba la preocupación por evitar que el sindicato contactara a los conductores que recogían cargas, una clara indicación de las tensiones anti-sindicales.
Pero la situación se agravó cuando una huelga en el centro de distribución de Louisville en diciembre de 2020 obligó a Quickway a rescindir su contrato con Kroger. Según fuentes internas, la empresa temía una posible demanda de Kroger por dos a cuatro millones de dólares por día de huelga.
La cifra habla por sí sola: Kroger, Werner, Swift y U.S. Xpress se niegan a comentar las acusaciones. Mientras los tribunales examinan la evidencia, la industria del transporte observa con atención, consciente de que este caso podría redefinir los límites del poder corporativo y los derechos de los trabajadores en un sector vital para la economía estadounidense.