Empleo en ee.uu. se dispara: ¿resiste la fed ante el riesgo iraní?
La economía estadounidense ha sorprendido a propios y extraños, sumando 178.000 empleos en marzo, una cifra que eclipsa con creces las previsiones más optimistas. El mercado laboral, que parecía tambalearse, exhibe una resistencia inusitada, aunque la sombra de la escalada de tensiones con Irán ya empieza a proyectarse sobre el horizonte.
La tasa de desempleo se hunde a mínimos
El dato, publicado este viernes por el Departamento de Trabajo, revela una caída del desempleo hasta el 4,3%, superando las expectativas del mercado que anticipaban una estabilidad en el 4,4% de febrero. Pero lo realmente llamativo es la revisión al alza de la cifra de empleos perdidos en el mes anterior, que pasó de 92.000 a nada menos que 133.000. Un ajuste que, lejos de restar relevancia al dato de marzo, lo enfatiza aún más.
Lo que nadie cuenta es que la recuperación de la creación de empleo no es uniforme. Si bien sectores como la sanidad, con una adición de 76.000 puestos gracias al fin de una huelga, lideran la lista, también se observan avances en la construcción, el transporte y el almacenamiento. La cifra habla por sí sola: 2026 puestos de trabajo, una estadística que, de momento, refleja una robustez inesperada.

La fed, en una cuerda floja
Pero el panorama no es tan idílico como parece. La escalada del conflicto entre Estados Unidos e Israel en torno a Irán añade una capa de incertidumbre a una economía que, de por sí, arrastraba un ritmo de contratación débil. El precio del petróleo, disparado por la tensión geopolítica, amenaza con frenar la recuperación y obligar a la Reserva Federal a replantear su política monetaria. Atsi Sheth, de Moody's Ratings, se muestra cauteloso: “En nuestro escenario base, prevemos un mercado laboral más débil, aunque no tanto como para precipitar una recesión”.
Lo preocupante es que, a pesar del buen dato general, el número de personas desempleadas desde hace 27 semanas o más ha experimentado un ligero repunte, alcanzando el 25,4%. Un indicador que pone de manifiesto la dificultad que tienen los trabajadores de larga duración para reincorporarse al mercado laboral, incluso en un contexto de bajas tasas de desempleo. Además, el número de trabajadores “marginalmente conectados”, aquellos que desean trabajar pero no han buscado empleo recientemente, ha aumentado en 325.000 personas, mientras que los trabajadores “desalentados”, que creen que no hay empleos disponibles, se han incrementado en 144.000. Un caldo de cultivo para la frustración y la incertidumbre.
Ger Doyle, de Manpower Group, aunque optimista por el dato de marzo, advierte: “En nuestro análisis, esperamos que los empleadores avancen con más decisión en sus planes de contratación, pero la guerra con Irán y los avances de la inteligencia artificial pueden tensar el mercado laboral”.
La resiliencia del empleo en marzo ofrece un respiro, pero la tormenta geopolítica se cierne sobre la economía estadounidense. La Fed tendrá que navegar con cautela entre el deseo de controlar la inflación y el riesgo de estrangular el crecimiento. Y los trabajadores, especialmente aquellos que llevan más tiempo sin empleo, deberán prepararse para un futuro incierto.