El rally 'trump' se desinfla: ¿el final está cerca?
La euforia bursátil que acompañó los primeros años de la presidencia de Donald Trump podría estar a punto de tocar fondo. Tras un ascenso meteórico, las señales de advertencia se acumulan, apuntando a un posible cambio de rumbo en los mercados. ¿Estamos ante el principio del fin de una era de bonanza artificial?
La historia no perdona: el factor midterm
Los datos son claros y contundentes: los años intermedios suelen ser un caldo de cultivo para la volatilidad en Wall Street. De las últimas 23 elecciones intermedias, desde 1934, los republicanos han perdido escaños en el Congreso en 20 ocasiones. Aunque el control actual del poder en Washington podría ofrecer una falsa sensación de seguridad, una simple redistribución de votos podría cambiar el panorama, introduciendo incertidumbre y, por tanto, temor en los inversores. Lo que nadie cuenta es que la parálisis legislativa que podría resultar de un Congreso dividido, lejos de ser beneficiosa, puede generar aún más ansiedad.
Pero la historia es solo una parte de la ecuación. La cifra que realmente preocupa es la del S&P 500, que históricamente ha experimentado un declive promedio del 2.8% en el segundo trimestre del segundo año de un mandato presidencial. Y no es un dato aislado: desde 1950, las correcciones en los mercados durante años intermedios han sido, en promedio, del 17.5%, con un desplome cercano al 20% durante el segundo año del mandato de Trump en su primer período.
La advertencia de Ryan Detrick, estratega jefe de mercado de Carson Group, es contundente: “Acabamos de entrar en el peor trimestre del ciclo presidencial, según los retornos trimestrales del S&P 500”.

Valuaciones infladas: la burbuja se acerca
Más allá de los ciclos históricos, existe otra razón para preocuparse: las valuaciones de las empresas. El índice Shiller P/E Ratio, que analiza los beneficios ajustados por inflación de los últimos diez años, se encuentra en su segundo nivel más alto de los últimos 155 años, superando la barrera de los 40 en varias ocasiones. La historia nos enseña que, cuando este ratio se eleva por encima de 30, suele precederse a caídas significativas, incluso de doble dígito, en los principales índices bursátiles. La euforia de los inversores parece haber nublado su juicio, ignorando una realidad que tarde o temprano se manifestará.
El mercado ha ignorado durante demasiado tiempo los riesgos. Las exuberantes valoraciones no pueden mantenerse indefinidamente, y la caída, cuando ocurra, podría ser brutal. La analogía con la burbuja de las punto com es inevitable, aunque las particularidades del contexto actual podrían agravar las consecuencias.
La lección es clara: los mercados, como la vida, no son lineales. La prosperidad artificial, alimentada por expectativas optimistas y políticas favorables, tarde o temprano se enfrenta a la dura realidad de la economía. El rally 'Trump' ha sido una excepción, no la norma. Y las señales indican que la excepción está a punto de terminar.
El tiempo dirá si esta vez la historia se repetirá, pero, a día de hoy, la prudencia es la mejor opción. Esperar a que las valuaciones se normalicen y la incertidumbre disminuya podría ser el mejor seguro para evitar una desagradable sorpresa.