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El miedo a perder el empleo acecha: ¿dónde encontrar refugio laboral?

La aparente solidez del mercado laboral español choca frontalmente con una creciente ansiedad entre los trabajadores. No se trata solo de encontrar un empleo bien remunerado, sino de la seguridad de mantenerlo en un contexto económico incierto, marcado por la sombra de la inteligencia artificial y las tensiones geopolíticas. Un cambio de paradigma que obliga a replantearse la búsqueda de empleo.

La fobo: el temor a quedar obsoleto

El término “FOBO” – Fear of Becoming Obsolete – resuena con fuerza en las conversaciones sobre el futuro del trabajo. La rápida integración de la IA en oficinas y fábricas siembra la duda entre los empleados, especialmente aquellos cuyas tareas son repetitivas, sobre si su puesto será automatizado. Y la realidad es que los despidos, a menudo anunciados con la frialdad de un correo electrónico a las seis de la mañana, han aumentado la incertidumbre.

Sierra Rodriguez, organizadora de campañas políticas en Colorado, ejemplifica esta preocupación. A pesar de trabajar en una profesión inherentemente inestable, ligada a los ciclos electorales, confiesa su creciente valoración por la seguridad laboral. “Como es contradictorio, sí, valoro mucho la seguridad en el empleo. ¿Con qué rapidez tendré que cambiar de trayectoria profesional, una que amo, a algo más estable?”, se pregunta en voz alta. Su dilema refleja una tendencia generalizada.

Las encuestas lo confirman: dos tercios de los nuevos graduados universitarios estarían dispuestos a sacrificar salario por mayor estabilidad laboral, según un estudio de Monster. Incluso, la seguridad en el empleo ha superado al desarrollo profesional como prioridad al evaluar una oferta de trabajo, aunque el salario sigue siendo el factor determinante. La desconfianza es palpable: solo una minoría, alrededor de un 20%, se siente realmente segura en su puesto.

La paradoja del mercado laboral

Nela Richardson, economista jefa de ADP, señala una desconexión entre las cifras de desempleo, que permanecen bajas, y el sentimiento generalizado de inseguridad. Los conflictos geopolíticos, los altos costes y el avance imparable de la IA pesan sobre la moral de los trabajadores, a pesar de los datos aparentemente positivos.

El reciente informe sobre empleo en marzo, que reveló la creación de 178.000 nuevos puestos de trabajo, no hizo más que acentuar esta contradicción. Si bien las cifras superaron las expectativas, el tiempo medio para encontrar un nuevo empleo se ha disparado a casi tres meses, un dato que no se veía desde finales de 2025. Un cuarto de los desempleados lleva medio año o más buscando trabajo. Como señala Sneha Puri, economista de Indeed, “la búsqueda de empleo puede ser agotadora, lo que genera ansiedad incluso entre aquellos que tradicionalmente gozaban de mayor seguridad laboral”.

¿Dónde hallar el ansiado refugio?

¿Dónde hallar el ansiado refugio?

La clave, según los expertos, reside en sectores específicos. “La sanidad, la construcción y los oficios especializados son los que mayor demanda tienen actualmente”, afirma Richardson. El sector sanitario, que generó 76.000 empleos en marzo, ofrece oportunidades, aunque muchos de los puestos son de asistentes de atención domiciliaria, con salarios modestos. Profesiones como fisioterapeutas y enfermeros/as, en cambio, ofrecen mejores ingresos. Andy Challenger, de Challenger, Gray & Christmas, subraya el crecimiento esperado en hospitales, productos sanitarios, seguros de salud y farmacéuticas, impulsado por el envejecimiento de la población.

Los oficios especializados, como fontaneros, electricistas y técnicos de climatización, también gozan de una gran demanda, debido a la escasez de jóvenes que se incorporen a estas profesiones. La construcción, por su parte, sigue siendo un sector en auge, con incrementos salariales significativos para aquellos que cambian de empleo.

Pero no todo es tan sencillo. Challenger advierte que las empresas más grandes, aunque más estables, pueden implicar concesiones en otros aspectos. Y, contra la creencia popular, el teletrabajo, aunque atractivo, podría ser más vulnerable en caso de una desaceleración económica. “Si la economía se debilita, no sorprendería que los trabajadores remotos fueran los primeros en ser despedidos”, señala.

Para los que se encuentran en la búsqueda, Vicki Salemi, experta en asesoramiento profesional de Monster, recomienda investigar a fondo a los posibles empleadores y plantear preguntas clave en las entrevistas: ¿cuál es la dirección de la empresa?, ¿cuáles son los planes de crecimiento y retención de personal? La evasiva ante estas preguntas, o la ambigüedad en las ofertas de trabajo, pueden ser señales de alerta.

Y, sobre todo, los jóvenes deben abandonar la timidez y demostrar interés y preparación. Como dice Salemi, “están jugando el largo juego, y eso es una estrategia muy inteligente”.

La búsqueda de estabilidad laboral se ha convertido en la norma. Los trabajadores, conscientes de la volatilidad del mercado, aprietan el cinturón y se aferran a sus empleos, priorizando la seguridad sobre la ambición salarial. Una actitud que, a la larga, podría ser la clave para navegar en las turbulentas aguas del futuro laboral.

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