¿El fin del éxito bursátil de trump? la historia alerta
Las bolsas de valores han prosperado durante la presidencia de Donald Trump, eso es innegable. Pero una mirada a las tablas históricas y a las valoraciones actuales sugiere que la fiesta podría estar llegando a su fin. Un análisis que podría hacer temblar a los inversores.
La fiesta duró, pero la historia no olvida
Los datos son claros: entre el 20 de enero de 2017 y el 20 de enero de 2021, el Dow Jones Industrial Average, el S&P 500 y el Nasdaq Composite se dispararon un 57%, un 70% y un impresionante 142%, respectivamente. El auge continuó en la primera parte del segundo mandato de Trump, con subidas de doble dígito para todos los índices, impulsados por el avance de la inteligencia artificial, el prometedor mundo de la computación cuántica y las expectativas de tipos de interés más bajos. Incluso se especulaba con la aparición del primer billonario mundial gracias a la IA. Pero la euforia, como suele suceder, ha dado paso a la cautela.
En las últimas cinco semanas, la incertidumbre geopolítica, especialmente la escalada de tensiones con Irán, ha desestabilizado los mercados, llevando a algunos índices a territorio de corrección. La volatilidad ha regresado, y los inversores comienzan a cuestionarse si este retroceso es simplemente un ajuste normal o el preludio de algo más serio.

El calendario electoral: un presagio negativo
La historia, como siempre, ofrece una perspectiva valiosa. Y en el caso de los mercados, el año de las elecciones de medio término suele ser un factor de riesgo. Desde 1934, los años en que se celebran elecciones de medio término han sido, en general, poco favorables para Wall Street. El control republicano en ambas cámaras del Congreso y la Casa Blanca podría no ser suficiente para evitar una corrección.
La realidad es que, históricamente, el partido en el poder pierde escaños en el Congreso durante las elecciones de medio término. De hecho, de las últimas 23 elecciones de medio término, el partido gobernante ha perdido escaños en 20 de ellas. Un cambio en la mayoría en la Cámara de Representantes, incluso pequeño, podría generar incertidumbre y afectar negativamente a los mercados. Aunque un Congreso dividido podría limitar la aprobación de nuevas leyes, la incertidumbre que conlleva es un veneno para la confianza de los inversores.
Según datos de Carson Group, nos encontramos en el peor trimestre del ciclo presidencial, basado en los rendimientos trimestrales del S&P 500. El segundo trimestre del segundo año de mandato de un presidente, entre el 1 de abril y el 30 de junio, ha promediado históricamente una rentabilidad negativa del 2,8% desde 1950.

Valoraciones infladas: un peligro latente
Pero el factor más preocupante quizás no sea el calendario electoral, sino la valoración de las acciones. Si bien la valoración es subjetiva y cada inversor tiene su propia interpretación, existe una herramienta que ofrece una perspectiva más objetiva: el Ratio Precio/Beneficio de Shiller (CAPE Ratio) del S&P 500, que considera los beneficios ajustados por inflación de los últimos diez años. Este ratio, que promedia históricamente 17.35 desde 1871, se encuentra actualmente en su segundo múltiplo más alto en 155 años, oscilando entre 39 y 41.
Históricamente, un CAPE Ratio superior a 30 ha sido un indicador de problemas futuros. En las cinco ocasiones anteriores en que el ratio superó esta barrera, se produjeron caídas del 20% al 89% en uno o varios de los principales índices bursátiles. La semana que el CAPE Ratio superó los 40 en enero de 2022 presagiaba, y así fue, el posterior mercado bajista.
La combinación de un calendario electoral desfavorable y unas valoraciones históricamente elevadas sugiere que el auge bursátil bajo la presidencia de Donald Trump podría estar llegando a su fin.
Algunos analistas, como los de The Motley Fool, parecen estar de acuerdo. Han identificado diez acciones que consideran más prometedoras que el propio S&P 500, basándose en un análisis exhaustivo y una estrategia de inversión a largo plazo. En su lista de 2004, Netflix generó un retorno del 532.066% para aquellos que invirtieron $1.000 en ese momento; Nvidia, en 2005, un asombroso 1.087.496%.