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El crudo se estira: la guerra en irán amenaza con elevar los precios de la energía

El precio del Brent, referente internacional, se tambalea entre los 90 y los 112 dólares el barril desde el inicio de las hostilidades en Irán. El conflicto, con un impacto directo en el control del Estrecho de Hormuz, amenaza con desencadenar una crisis energética de larga duración.

Un estallido de costes imprevisto

La situación, que antes se limitaba a oscilaciones entre 55 y 75 dólares el barril, se ha visto radicalmente alterada. La capacidad de Teherán para bloquear el paso de petróleo y productos derivados por la principal arteria marítima del Golfo Pérsico provoca una escasez global y, por ende, un alza sostenida de los precios.

Las cifras son alarmantes: se estima que la reparación de la infraestructura petrolera dañada –refinerías, campos petrolíferos, gasoductos, puertos– ascenderá entre los 34 y los 58 mil millones de dólares, un proceso que podría extenderse por meses. Rystad Energy advierte que la producción mundial no volverá a los niveles prebélico de forma inmediata.

Más allá del fin de la guerra

Más allá del fin de la guerra

La expectativa de una rápida normalización de los precios tras la resolución del conflicto es, según expertos, errónea. El daño a las instalaciones energéticas es demasiado extenso y la recuperación de la producción, demasiado lenta. Edward Yardeni apuesta por un rango de 75 a 95 dólares el barril para el Brent, una cifra considerablemente superior a los niveles previos a la guerra.

La economía, un escudo imperfecto

La economía, un escudo imperfecto

Afortunadamente, la economía estadounidense ha reducido su dependencia del petróleo en las últimas décadas, consumiendo hoy en día aproximadamente la mitad de la energía que demandaba en la década de los 90. Este cambio, impulsado por la eficiencia energética y la deslocalización de industrias intensivas en combustibles fósiles, mitiga, hasta cierto punto, el impacto del alza en los precios del crudo. Sin embargo, el auge de la inteligencia artificial y los centros de datos generarán una nueva demanda energética que podría frenar esa tendencia.

El sector energético en la mira

El sector energético en la mira

Las acciones de las principales petroleras –ExxonMobil, Chevron, Marathon Petroleum y ConocoPhillips– se han visto afectadas por la volatilidad del mercado. Alcanzaron máximos en marzo, pero han experimentado una corrección reciente tras mostrar optimismo sobre un pronto cese de hostilidades. El ETF State Street Energy Select Sector SPDR (XLE) ha recuperado parte de sus ganancias, pero sigue lejos de los niveles previos a la guerra. La clave, según analistas, reside en la duración de la crisis.

Ante este panorama, la inversión en el sector energético podría representar una oportunidad, aunque con un riesgo considerable. El ETF XLE podría ser una herramienta para acceder a la exposición al sector, pero es crucial recordar que el impacto real de la guerra en Irán podría ser mucho más prolongado de lo que se anticipa actualmente.