Ee.uu. refuerza la defensa marítima en el golfo: ¿calma o nueva tensión?
Washington inyecta 40.000 millones de dólares en un ambicioso plan de reaseguro marítimo para el Golfo Pérsico, una jugada que busca estabilizar el comercio global y, según la Casa Blanca, contrarrestar las crecientes amenazas a la seguridad en la región. La iniciativa, duplicando la capacidad inicial, se suma a un contexto de tensiones geopolíticas persistentes y un flujo comercial vital para la economía mundial.

Seis gigantes aseguran el tránsito marítimo
La Corporación de Financiamiento para el Desarrollo Internacional de EE.UU. (DFC, por sus siglas en inglés) ha incorporado a Travelers, Liberty Mutual Insurance, Berkshire Hathaway, AIG, Starr y CNA a su programa de reaseguro marítimo. Estas compañías, junto con Chubb, que lidera la operación desde marzo, han comprometido 20.000 millones de dólares, complementando los 20.000 millones de la DFC. La cifra, lo que nadie cuenta, es que este fondo se destina específicamente a cubrir riesgos relacionados con la guerra que afecten al transporte marítimo, incluyendo daños a buques, responsabilidad civil y pérdidas de carga.
El alcance de la cobertura es amplio: desde seguros contra riesgos de guerra para cascos de buques y responsabilidades, hasta protección e indemnización por pérdidas de guerra y seguros para la carga. Pero hay un detalle clave: la DFC, en colaboración con otras agencias gubernamentales estadounidenses, determinará qué buques son elegibles para el programa. El proceso de selección, meticuloso, implica un análisis exhaustivo de la información proporcionada por los solicitantes, verificaciones de sanciones y procedimientos Know Your Customer, además de cualquier otra información que consideren relevante.
Los solicitantes deberán presentar un dossier detallado, que incluye datos como el nombre y el operador del buque, origen y destino, número de identificación de la Organización Marítima Internacional, bandera, detalles del operador y la tripulación, así como la información sobre los propietarios beneficiarios, sus domicilios, el propietario registrado y su domicilio, el tipo, cantidad, origen, destino y valor de la carga, la información sobre el propietario de la carga y su domicilio, y los detalles de los prestamistas con exposición al buque. Un proceso, en definitiva, que busca asegurar la transparencia y el cumplimiento normativo.
La DFC planea publicar una nueva notificación cuando se abra el portal de aplicaciones, proporcionando instrucciones detalladas sobre el procedimiento. Ben Black, CEO de la DFC, ha expresado su satisfacción por la incorporación de estas compañías aseguradoras, destacando su experiencia en coberturas marítimas y de guerra, y subrayando su papel en la restauración de la confianza en el comercio marítimo. La pelota está ahora en el tejado de las empresas navieras, que deberán demostrar su idoneidad para acceder a esta crucial red de seguridad.
La iniciativa, aunque presentada como una medida para estabilizar el comercio, también se erige como una respuesta directa a la directiva del expresidente Trump de asegurar el tránsito marítimo por el Estrecho de Ormuz. En un contexto de tensiones persistentes y la fragilidad de las cadenas de suministro globales, la apuesta de Washington por este ambicioso plan de reaseguro marítimo podría ser el preludio de una escalada de la rivalidad geopolítica en el Golfo Pérsico. La cifra habla por sí sola: 40.000 millones de dólares en juego, y la estabilidad del comercio mundial en la cuerda floja.