Diésel: el precio sigue disparado, ¿cuándo parará la escalada?
El precio del diésel, crucial para el transporte y las economías globales, ha subido por duodécima semana consecutiva, y no hay indicios de que esta tendencia vaya a cambiar pronto. La última actualización del Departamento de Energía de EE. UU. revela un incremento de 24,2 centavos por galón, situando el precio promedio en 5,643 dólares. Un golpe considerable para empresas y consumidores.
La sombra de la guerra y la especulación en los mercados
El repunte, que comenzó a anticiparse con la escalada de tensiones con Irán, ha sumado ya 2,184 dólares por galón desde entonces. Lo que inicialmente parecía una reacción puntual, se ha transformado en una espiral alcista que ha llevado el precio del diésel a máximos desde julio de 2022. Si bien en aquel momento la inflación post-pandemia jugaba un papel importante, la situación actual está marcada por la incertidumbre geopolítica y la especulación en los mercados de futuros.
Los contratos de futuros de diésel (ULSD) en el CME no muestran signos de debilitamiento. De hecho, el precio ha escalado hasta los 4,5841 dólares por galón este martes, una subida del 1,98% con respecto al cierre del lunes. Pero la verdadera alarma proviene de los mercados físicos, donde los precios del crudo y los productos derivados se disparan, anticipando una mayor presión sobre los precios en los próximos días.
Mike Wirth, CEO de Chevron, advirtió en la reciente conferencia CERAWeek que los mercados de futuros no están reflejando la realidad de la oferta y la demanda en el corto plazo, especialmente en lo que respecta a las consecuencias de una posible interrupción del tráfico a través del Estrecho de Ormuz.

Europa y asia: el diésel se dispara a niveles récord
El economista Philip Verleger, especialista en el impacto del diésel en los precios del petróleo, ha sido particularmente contundente en su análisis. Según sus cálculos, el precio del diésel en Nueva York alcanzó los 188 dólares por barril el pasado 2 de abril, mientras que en el mercado de futuros era de 183 dólares. Una brecha significativa que evidencia la desconexión entre los mercados especulativos y la realidad física.
Pero la situación es aún más crítica en Europa y Asia. Verleger señala que los consumidores europeos pagaron casi 220 dólares por barril, con una prima de 30 dólares sobre Nueva York, mientras que en Singapur el precio superó los 290 dólares por barril, con una prima de 110 dólares sobre Nueva York y 150 dólares sobre Chicago. En Asia, las gasolineras están limitando las ventas por cliente y algunas empresas han visto obligadas a reducir sus operaciones.
La relativa moderación de los precios en Estados Unidos se debe, en parte, a la flexibilización de las sanciones sobre las exportaciones rusas y a la existencia de grandes inventarios de petróleo en barcos. Pero, según Verleger, esta situación es temporal. Si el Estrecho de Ormuz permanece cerrado, el suministro de diésel se reducirá aún más, con una pérdida potencial de hasta 3 millones de barriles por día.
Los ojos de la industria están ahora puestos en los datos semanales de exportaciones de la Administración de Información Energética (EIA). En la semana que finalizó el 27 de marzo, las exportaciones de destilados no jet alcanzaron los 1,406 millones de barriles por día, el nivel más alto desde enero. Un dato que, si se mantiene, podría indicar una mayor presión sobre los precios internos.
La situación actual exige una vigilancia constante y una comprensión profunda de las dinámicas que impulsan los mercados energéticos. La dependencia del diésel como motor de la economía global nos recuerda, una vez más, la fragilidad de las cadenas de suministro y la importancia de diversificar las fuentes de energía. El precio del diésel no es solo un número; es un termómetro de la incertidumbre y un reflejo de la complejidad de nuestro mundo.