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Cohen recorta su apuesta por microsoft: ¿fin de la euforia?

Steve Cohen, el multimillonario gestor de Point72 Asset Management, ha reducido su participación en Microsoft en un 20%, según los últimos informes de la SEC. Una jugada que, si bien no supone una salida masiva, sí plantea interrogantes sobre la persistencia del optimismo desmedido en torno a la tecnológica, especialmente en un contexto de revalorizaciones significativas y una competencia feroz en el campo de la inteligencia artificial.

La trayectoria de cohen: de 4.000 acciones a 2 millones, y ahora una corrección

Cohen ha sido un inversor constante en Microsoft desde 2015, cuando apenas figuraban 4.000 acciones en su cartera. La inversión se disparó en el siguiente trimestre, alcanzando los 2,1 millones de acciones. Durante años, la posición se mantuvo por encima de la marca del millón y medio, con un pico de 2,6 millones en 2023. La actual reducción a 2 millones, si bien no es una venta drástica, indica un posible ajuste de expectativas después de un período de fuerte crecimiento.

Lo que nadie cuenta es el contexto. Microsoft, impulsada por la transición de Microsoft 365 Copilot a Agentic AI, ha visto su cotización escalar posiciones. La capacidad de la IA para realizar tareas complejas, como la gestión de proyectos y la automatización de procesos de adquisición, ha generado un gran interés entre las grandes corporaciones. Acuerdos con Cognizant, Infosys y Wipro para implementar más de 50.000 licencias de Copilot son, según los fondos de cobertura, un modelo a seguir para su adopción global.

Pero hay un detalle que preocupa a muchos analistas: el control de costes de hardware. Microsoft está invirtiendo fuertemente en sus propios chips AI, los Maia, para reducir su dependencia de NVIDIA, cuyo hardware se ha vuelto prohibitivamente caro. Esta estrategia, si bien lógica a largo plazo, implica un desembolso considerable y una posible dilución de las ganancias a corto plazo.

La cifra habla por sí sola: Microsoft está apostando a la autosuficiencia en hardware, una jugada arriesgada pero potencialmente muy rentable. Sin embargo, otros valores en el sector de la inteligencia artificial, con menor capitalización y un perfil de riesgo-recompensa más atractivo, podrían ofrecer mayores oportunidades de crecimiento. La estrategia de Cohen, aunque no es un voto de desconfianza absoluto, sugiere una cautela creciente en un mercado que ya parece haber descontado gran parte del potencial transformador de la IA.

Es cierto que Microsoft sigue siendo un gigante tecnológico con una posición dominante en múltiples mercados. Su transición hacia la IA es innegable y sus acuerdos empresariales son un testamento de su capacidad de innovación. Pero la reciente corrección en la participación de Cohen nos recuerda que incluso las empresas más sólidas pueden enfrentar desafíos y que la prudencia, incluso en los mercados alcistas, es una virtud.

El futuro de microsoft: ¿hardware propio o dependencia de nvidia?

El futuro de microsoft: ¿hardware propio o dependencia de nvidia?

En definitiva, la decisión de Cohen de reducir su exposición a Microsoft es un reflejo de la creciente complejidad del panorama tecnológico. La apuesta por los chips Maia es una jugada estratégica, pero su éxito no está garantizado. Mientras tanto, el mercado seguirá observando con atención cómo evoluciona la transición de Microsoft hacia la inteligencia artificial y si la empresa logrará mantener su liderazgo en un entorno cada vez más competitivo. La reducción de la participación de Cohen es una señal de que la euforia, al menos en parte, se ha disipado.