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Aerovironment: la caída y la apuesta por el futuro comercial

Las acciones de AeroVironment se desplomaron en marzo, perdiendo hasta un 27,4%, tras una presentación de resultados decepcionante y la cancelación de un contrato multimillonario con la Fuerza Espacial de EE.UU. Un golpe duro para una empresa que, pese a su precio elevado, busca reinventarse con una estrategia dual: militar y comercial.

Ingresos inflados por una adquisición

El tercer trimestre fiscal de AeroVironment (finalizado el 31 de enero) mostró un aumento del 143% en los ingresos, alcanzando los 408 millones de dólares. La adquisición de BlueHalo contribuyó significativamente a esta cifra, aunque el crecimiento orgánico también fue notable, un 38%. Pero la cifra que realmente preocupa a los inversores es la pérdida neta: 179 millones de dólares, frente a los 3 millones del mismo período del año anterior. Los analistas esperaban unos ingresos de 476 millones y unas ganancias por acción de 0,68 dólares; AeroVironment se quedó muy corto.

La principal razón de esta debacle fue un cargo de 151,3 millones de dólares por deterioro de fondo de comercio y otros gastos no monetarios por 43,9 millones. La empresa, sin embargo, presenta un panorama aparentemente positivo con 2,1 mil millones de dólares en pedidos y una relación de libro a facturación de 1,6 para los primeros nueve meses del ejercicio. Unas cifras que contrastan con el revés que se avecinaba.

Un contrato perdido y una renegociación fallida

Un contrato perdido y una renegociación fallida

La verdadera tormenta llegó con la cancelación de un contrato de 1,7 mil millones de dólares con la Fuerza Espacial para el desarrollo de un sistema de antena de matriz de fase BADGER. La empresa intentó renegociar los términos para poder comercializar la antena, pero sin éxito. La Fuerza Espacial dio por finalizado el acuerdo, lo que obligó a AeroVironment a registrar un nuevo cargo de 151 millones de dólares, esta vez por la cancelación del contrato.

La directiva asegura que ha desarrollado una “solución innovadora y convincente” y planea volver a presentar una propuesta bajo los nuevos requisitos, aunque esto solo será rentable si se puede vender comercialmente. La compañía ha rebajado sus previsiones de ingresos para todo el año, situándolas entre 1.850 y 1.950 millones de dólares, frente a la anterior estimación de entre 1.950 y 2.000 millones.

Wall Street reaccionó con rapidez y dureza, reduciendo los precios objetivo de las acciones de la compañía. Pero el CEO, Wahid Nawabi, insiste en la estrategia a largo plazo, apostando por la transición de programas militares a productos comerciales, como el propio BADGER y el sistema láser LOCUST.

AeroVironment nunca ha sido una inversión barata, pero con las acciones cotizando un 55% por debajo de su máximo histórico, la pregunta ya no es si es buena, sino si es el momento de volver a considerar a la empresa. La apuesta es arriesgada, pero la empresa parece decidida a redefinir su modelo de negocio.