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Abbvie vs. pfizer: quién sobrevive a la tormenta de dividendos

Dos titanes farmacéuticos, AbbVie y Pfizer, han presentado sus resultados del cuarto trimestre, revelando historias diametralmente opuestas sobre su salud financiera. Mientras AbbVie navega con éxito la transición post-Humira, Pfizer lucha por encontrar un nuevo rumbo y mantener a flote su dividendo, un síntoma de una crisis más profunda.

La reinversión de abbvie: skyrizi lidera el camino

La cifra habla por sí sola: AbbVie generó 17.820 millones de dólares en flujo de caja libre, cubriendo sus 11.660 millones en pagos de dividendos con una holgada relación de 1,53x. El verdadero motor de este éxito es Skyrizi, que en el cuarto trimestre alcanzó la asombrosa cifra de 5.010 millones de dólares en ingresos, un incremento del 32,5% interanual. Rinvoq, con 2.370 millones, también contribuyó significativamente, impulsando el segmento de inmunología a un total de 8.630 millones, un aumento del 18,3%.

Este crecimiento no es una casualidad. AbbVie ha logrado, de manera efectiva, reemplazar los ingresos erosionados por la competencia de biosimilares de Humira con sus nuevos fármacos estrella. La solidez de su flujo de caja permite no solo financiar el dividendo, sino también seguir invirtiendo en el futuro.

Pfizer: la desesperada búsqueda de estabilidad

Pfizer: la desesperada búsqueda de estabilidad

La realidad en Pfizer es más sombría. Aunque sus ingresos del cuarto trimestre fueron de 17.560 millones de dólares, superando las expectativas en un 4,09%, la empresa se enfrenta a serias dudas sobre la sostenibilidad de su dividendo. El flujo de caja libre se situó en 9.080 millones, apenas suficiente para cubrir los 9.770 millones en pagos de dividendos, lo que obliga a la empresa a recurrir a la financiación con deuda. La caída del 70% en los ingresos de Paxlovid y del 33% en los de Comirnaty, reflejo del fin de la emergencia por COVID, ha agravado la situación.

Pfizer está en una carrera contrarreloj para revitalizar su cartera no relacionada con COVID y ejecutar un plan de ahorro de costes de 7.200 millones de dólares para finales de 2027. Pero la pregunta es si será suficiente para evitar un erosión del balance y, posiblemente, una reducción del dividendo.

El dilema del inversor: ¿yield o seguridad?

Pfizer ofrece un atractivo rendimiento por dividendo del 6,13%, muy superior al 3,31% de AbbVie. Pero la trampa está en la letra pequeña: un rendimiento elevado alimentado por la deuda no es sinónimo de sostenibilidad. AbbVie, por su parte, presenta un historial impecable desde su escisión, con aumentos anuales del dividendo desde 2013, y una cobertura sólida de su flujo de caja.

La elección es clara: para aquellos que priorizan la fiabilidad de los ingresos por encima del atractivo de un yield alto, AbbVie se presenta como una opción mucho más segura. Para los inversores con mayor tolerancia al riesgo, dispuestos a apostar por una posible recuperación de Pfizer, la valoración actual a un PER de alrededor de 10x podría ser tentadora. Sin embargo, perseguir el rendimiento de Pfizer sin una clara evidencia de la recuperación del flujo de caja es una apuesta arriesgada.

AbbVie ha demostrado que la innovación y la reinversión pueden generar un crecimiento sostenible y un dividendo sólido. Pfizer, por el contrario, se enfrenta a un desafío existencial que pondrá a prueba su capacidad de adaptación y ejecución. La historia de estos dos gigantes farmacéuticos es una lección de que un dividendo alto no siempre es sinónimo de una inversión inteligente.