La carrera espacial despega: ¿rocket lab o firefly, la mejor apuesta?
El cosmos ha retomado su lugar en el imaginario colectivo. Estados Unidos regresa a la órbita lunar tras décadas de silencio y SpaceX, la empresa de Elon Musk, se prepara para una Oferta Pública Inicial (OPI) que podría redefinir los límites del mercado financiero. Pero, más allá del revuelo mediático, ¿dónde se encuentra la oportunidad real para el inversor en esta nueva fiebre espacial?

Dos nombres para tener en la mira: rocket lab y firefly aerospace
En medio de este fervor, dos empresas, Rocket Lab y Firefly Aerospace, emergen como contendientes en la carrera por convertirse en proveedores clave de la creciente economía espacial. Ambas ya han demostrado su capacidad para lanzar cohetes al espacio, pero ¿cuál de ellas presenta una propuesta de valor más sólida a largo plazo?
Rocket Lab, liderada por el ingenioso neozelandés Peter Beck, acapara una importante cuota de mercado en lanzamientos de pequeña carga, habiendo completado 21 misiones con su cohete Electron en 2025. Su modelo de negocio, además, diversifica ingresos con la venta de equipos y servicios espaciales, generando un volumen de negocio de 403 millones de dólares, superando incluso sus ingresos por lanzamientos (199 millones). Lo que nadie cuenta es que Rocket Lab aún opera con pérdidas de 200 millones de dólares, una cifra que deberá revertirse para justificar su elevado precio-ventas de 60.
Firefly Aerospace, por su parte, ha experimentado un inicio más turbulento. Su lanzamiento de cohete Alpha ha sido irregular, aunque su reciente éxito en abril augura un futuro más prometedor. La compañía se ha embarcado en proyectos ambiciosos, como su participación en la misión lunar de la NASA –el primer contrato comercial de este tipo–, pero su menor tamaño (160 millones de dólares en ingresos) y mayores pérdidas (casi 300 millones) son motivo de preocupación. Su precio-ventas, sin embargo, se sitúa en 32, lo que podría atraer a inversores con mayor tolerancia al riesgo.
¿Cuál elegir? La trayectoria de Rocket Lab, con una mayor experiencia en lanzamientos comerciales y un modelo de negocio diversificado, le otorga una ligera ventaja sobre Firefly. Si bien el elevado precio-ventas de Rocket Lab puede parecer desalentador, la empresa posee un historial probado y un potencial de crecimiento significativo en los próximos años. Firefly, a pesar de su ambición y de su participación en proyectos pioneros, aún debe demostrar su capacidad para generar beneficios de manera consistente.
El mercado espacial está en plena ebullición, pero la prudencia es clave. Invertir en estas empresas no es un paseo por el parque. Ninguna de ellas cotiza barata en este momento, pero si tuviera que elegir, apostaría por la solidez y la trayectoria de Rocket Lab. La empresa ya ha demostrado que puede cumplir sus promesas, y eso, en el volátil mundo de la inversión, es un activo invaluable.
