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Nike desploma su valor: ¿fin de la resaca post-pandemia?

La caída de casi 13.000 millones de dólares en la capitalización bursátil de Nike esta semana no es una simple corrección. Es una señal de alarma, un recordatorio brutal de que el mercado no perdona la falta de resultados y que las narrativas de “recuperación” a cualquier precio están llegando a su fin. Y la reacción de algunos “expertos” en inversiones, pregonando que estos vaivenes son “saludables”, es, como mínimo, irresponsable.

La salud financiera no se mide en pérdidas

La salud financiera no se mide en pérdidas

¿Cuándo se convirtió perder dinero en un signo de prosperidad? La pregunta es retórica. Nike, un gigante que durante años se benefició de la euforia del consumo impulsado por la pandemia, ahora se enfrenta a la realidad de unas previsiones de beneficios trimestrales decepcionantes. Los inversores que apostaron por una recuperación continua, aferrándose a la esperanza de un cambio de rumbo, han sido castigados. Y que alguien pretenda vendérselo como algo positivo es, en el mejor de los casos, una falta de rigor y en el peor, una burda manipulación.

Pero la complacencia no se limita a Nike. El mantra de