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La calma tras la tormenta: ¿un espejismo para wall street?

Las bolsas se preparan para un posible rebote tras el reciente sobresalto geopolítico en Oriente Medio, alimentadas por la esperanza de una resolución rápida del conflicto entre Irán y Estados Unidos. Pero la euforia prematura podría ser una trampa, una ilusión que ignora fuerzas mucho más poderosas en juego.

La promesa de un 'trump bump' se desvanece

Durante el primer mandato de Donald Trump, los mercados disfrutaron de un crecimiento sin precedentes. El Dow Jones, el S&P 500 y el Nasdaq registraron subidas espectaculares, un espejismo que muchos inversores anhelan repetir. La creencia generalizada es que una resolución rápida de la crisis con Irán desencadenará un nuevo “Trump Bump”, impulsando las acciones a nuevas cotas. Pero esta lógica simplista ignora la realidad económica subyacente.

La reciente escalada de tensiones, con la intervención militar estadounidense e israelí en Irán, ha provocado el cierre virtual del Estrecho de Ormuz, una arteria vital para el suministro global de petróleo. La cifra habla por sí sola: aproximadamente 20 millones de barriles de petróleo se transitan diariamente por este estrecho, casi una quinta parte de la demanda mundial. El resultado: un alza vertiginosa de los precios del crudo, con la gasolina superando ya la barrera de los 3,99 dólares por galón, una subida superior a un dólar en apenas un mes.

La inflación, un fantasma persistente

La inflación, un fantasma persistente

Pero el problema va mucho más allá del precio de la gasolina. La guerra en Oriente Medio está impactando en toda la cadena de suministro, exacerbando la ya elevada inflación. El último informe del Bureau of Labor Statistics reveló un incremento interanual del 2,4% en la inflación, y las estimaciones del Federal Reserve Bank of Cleveland apuntan a un 3,16% para el mes de marzo. Un aumento de 76 puntos básicos en un solo mes es alarmante, y es probable que no se trate de un fenómeno aislado.

Lo que nadie cuenta es que esta presión inflacionaria se suma a los efectos persistentes de los aranceles impuestos por la administración Trump. Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, ha señalado repetidamente la inflación de bienes “pegajosos”, producto de estas políticas comerciales, como un factor que mantiene la inflación por encima del objetivo del 2%.

La fed, en una encrucijada

La fed, en una encrucijada

La expectativa de recortes de tipos por parte de la Reserva Federal, que impulsaba a los inversores a asumir riesgos, se ha desvanecido. Con la inflación disparándose y la posibilidad de que continúe al alza, la Fed se enfrenta a una encrucijada. El mercado, que apostaba a múltiples recortes de tipos, ahora contempla la posibilidad de un aumento de las tasas de interés. Según el Market Probability Tracker del Federal Reserve Bank of Atlanta, existe incluso un 34% de probabilidad de que se produzca un alza de tipos en junio, en lugar de una bajada.

Un endurecimiento de la política monetaria golpearía duramente al sector tecnológico, ya de por sí vulnerable a las subidas de tipos, y pondría a prueba la sostenibilidad de una bolsa que se ha mantenido artificialmente inflada gracias a la expectativa de financiación barata.

La calma que pueda generarse tras el fin del conflicto en Oriente Medio es, en el mejor de los casos, un respiro temporal. Las presiones inflacionarias, agravadas por la guerra y los aranceles, son una fuerza mucho más poderosa que cualquier “Trump Bump” de corta duración. Los inversores que apuesten por una recuperación rápida y sencilla se llevarán una decepción amarga. La burbuja, si es que existía, se está deshinchando lentamente.