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Ingresos derivados: ¿siguen siendo una apuesta segura?

El auge de los ETFs que apuestan por derivados ha sido notable, especialmente tras el colapso de 2022. Pero, ¿mantienen estos fondos su atractivo en un contexto económico incierto? La respuesta, como suele ocurrir en los mercados, no es sencilla.

La fiebre por los 'premium income'

Durante la tormenta de 2022, cuando tanto acciones como bonos se desplomaban, los inversores buscaron refugio en estrategias de ‘premium income’, especialmente en aquellas que utilizan ‘covered calls’ (venta de opciones de compra cubiertas). Dos nombres han destacado por encima del resto: el JPMorgan Equity Premium Income ETF (JEPI) y el JPMorgan Nasdaq Equity Premium Income ETF (JEPQ). Ambos han acumulado la impresionante cifra de 78.000 millones de dólares en activos bajo gestión.

Sin embargo, el panorama ha cambiado. Las rentabilidades se han moderado en los últimos tres años, pero el flujo de capitales hacia estos ETFs no ha cesado. La pregunta ahora es: ¿siguen siendo una inversión sensata, o estamos ante una burbuja a punto de estallar?

Jepi: la solidez de la defensa

Jepi: la solidez de la defensa

El JPMorgan Equity Premium Income ETF, gestionado activamente, se distingue por su enfoque en acciones de baja volatilidad y un perfil riesgo/retorno atractivo. Su estrategia consiste en construir una cartera con empresas sólidas como Walmart, Johnson & Johnson, NextEra Energy y Ross Stores, y luego vender opciones de compra (calls) sobre el S&P 500 con precio de ejercicio ‘out-of-the-money’ para generar ingresos mensuales.

La clave aquí radica en la selección de empresas “defensivas”. El crecimiento del PIB estadounidense se ha desacelerado, el mercado laboral muestra signos de debilidad y la inflación, según las previsiones de la OCDE, podría alcanzar el 4% a finales de año. En un entorno así, la volatilidad tiende a aumentar, lo que beneficia a las empresas que pueden resistir mejor la tormenta.

Si bien esta estrategia limita el potencial alcista, el rendimiento adicional generado por las opciones puede compensar las pérdidas en el precio de las acciones. En esencia, JEPI se comporta como un escudo en tiempos de incertidumbre, ofreciendo una capa de protección que podría recordar a la de 2022.

El ETF JEPI cotiza actualmente a 56,45 dólares, con un rango de 55,89 - 56,63 el último día, y un volumen de 5 millones de acciones.

Jepq: la apuesta tecnológica con riesgos

Jepq: la apuesta tecnológica con riesgos

El JPMorgan Nasdaq Equity Premium Income ETF replica la metodología de JEPI, pero invierte en las acciones del Nasdaq-100 y vende opciones sobre ese índice. Esto implica un perfil riesgo/retorno diferente. Las acciones tecnológicas, aunque con un potencial de crecimiento superior, son inherentemente más volátiles. La venta de opciones sobre el Nasdaq-100 genera, por supuesto, mayores ingresos, reflejado en un rendimiento actual del 11,4%.

Pero, ¿es este rendimiento justificado? El sector tecnológico no goza precisamente de buena salud. Si bien las tasas de crecimiento de las ganancias han sido sólidas, persisten dudas sobre las valoraciones y la rentabilidad de las inversiones masivas en inteligencia artificial. Además, en un escenario de desaceleración económica y laboral, las acciones de crecimiento, como las del Nasdaq, suelen ser de las primeras en sufrir.

JEPQ se sitúa en 55,59 dólares, con un rango diario de 54,48 - 55,66 y un volumen de 6,1 millones de acciones.

¿Cuál elegir en abril?

¿Cuál elegir en abril?

En el contexto actual, marcado por la incertidumbre económica, la prudencia parece aconsejable. El JPMorgan Equity Premium Income ETF (JEPI) se presenta como la opción más sensata. Su enfoque en empresas sólidas y de baja volatilidad ofrece una protección, aunque modesta, frente a la turbulencia del mercado. A largo plazo, quizás no supere a su competidor tecnológico, pero en el corto plazo, la seguridad es un activo valioso.

La volatilidad inherente al Nasdaq-100, combinada con las dudas sobre las valoraciones del sector tecnológico, hacen que JEPQ sea una apuesta más especulativa. En un mercado como el actual, la solidez y la estabilidad superan al brillo de las promesas tecnológicas.