Exxonmobil: ¿el petróleo desborda las expectativas?

La petrolera ExxonMobil, gigante que rara vez se asocia con un crecimiento explosivo, ha sorprendido al mercado. En los últimos doce meses, sus acciones han escalado un impresionante 60%, superando ampliamente el avance del 30% del S&P 500. Un desempeño que, de confirmarse, podría redefinir la percepción de este veterano del sector energético.

La guerra en oriente medio y el ascenso del precio del crudo

El catalizador principal de este auge, como es evidente, ha sido la escalada de tensiones en Oriente Medio. Los conflictos bélicos, exacerbados por la inestabilidad geopolítica, han disparado los precios del petróleo, beneficiando directamente a las empresas productoras. Pero la historia es más compleja que una simple correlación precio-conflicto. La eficiencia operativa y una estrategia de expansión bien definida también han jugado un papel crucial.

ExxonMobil opera en más de 56 países, una red global que abarca desde la exploración y producción hasta el refinado y la fabricación de plásticos y petroquímicos. Su dependencia del mercado estadounidense es notable, con el Permian Basin como epicentro de su producción. Sin embargo, la compañía está diversificando agresivamente sus operaciones, invirtiendo fuertemente en Guyana, un enclave petrolero en auge, y ampliando su presencia en Canadá, América Latina, Asia y África.

Un dato que resulta revelador: aproximadamente una quinta parte de la producción de ExxonMobil sigue dependiendo del Oriente Medio, lo que la expone a los riesgos inherentes a la región y la diferencia de otros colosos como Chevron. Esta dependencia, lejos de ser un lastre, se ha convertido, al menos temporalmente, en un motor de crecimiento.

¿Hacia dónde se dirige la compañía?

¿Hacia dónde se dirige la compañía?

La proyección de crecimiento de ExxonMobil es ambiciosa. Se espera que la producción del Permian Basin alcance los 2.5 millones de barriles diarios para 2030, frente a los 1.6 millones de barriles diarios de 2025. Guyana, por su parte, verá su producción diaria escalar de 700,000 a 1.3 millones de barriles en el mismo período. La compañía también está invirtiendo en gas natural licuado (GNL), productos químicos y negocios de bajas emisiones de carbono, un movimiento estratégico para mitigar su dependencia del crudo a largo plazo.

Si bien los precios elevados del petróleo impulsan los beneficios del negocio upstream, también pueden comprimir los márgenes del downstream. La escala y la diversificación de ExxonMobil, sin embargo, suelen compensar esta presión, diluyendo los costes de entrada más altos. Los analistas prevén un crecimiento del EPS del 6% anualizado entre 2021 y 2025, y una aceleración al 14% anualizado entre 2025 y 2028. El mercado valora la empresa en 20 veces sus ganancias anuales, un múltiplo razonable dadas las perspectivas.

Con un rendimiento por dividendo actual del 2.6% y un historial de 43 años consecutivos de incrementos en el pago de dividendos, ExxonMobil ofrece una atractiva combinación de crecimiento y rentabilidad. Si los precios del petróleo se mantienen elevados y la compañía cumple con sus objetivos, una subida del 10% en el precio de las acciones en los próximos doce meses parece una posibilidad real, aunque no exenta de riesgos.

La pregunta ya no es si ExxonMobil puede seguir creciendo, sino cuánto. Y, quizás, si esta expansión sostenible o si es un espejismo alimentado por la volatilidad geopolítica. El mercado, como siempre, dictará la sentencia.